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7 abr. 2017

Amor incondicional, puro y no recíproco.

  Qué fantástico y maravilloso puede ser el amor...

Con los años uno aprende a apreciarlo, a quererlo, a alimentarlo y sin darse uno cuenta, a compararlo con el amor que sienten los demás entre ellos. No para criticarlo, sino para aprender de ellos (o eso deberíamos de hacer en vez de vivir en una constante carrera de competencia de quién tiene el mejor caballo).
Los pasados días, queriéndolo yo, estuve comparando "amores" pero del amor que quiero hablar es el de la gran y sagrada institución del matrimonio, aunque lo que vaya a decir puede valer para verdaderos incluso en una buena y arraigada relación de amistad.

Lo primero y ante todo, que cuando amas a alguien (y si no es así lo que voy a decir, yo me atrevería a decir que no es amor) lo primero que sientes, como una necesidad es el DAR, qué palabra tan difícil de cumplir hoy en día... nuestra mente siempre corriendo a pensar "pero ¿recibiré algo a cambio?"  En todo momento pensamos en hacer feliz a esa persona sin importarnos en un ningún exacto momento en si el acto que vamos a hacer nos será devuelto, porque nuestro mayor pensamiento es el hacer feliz a esa persona. A eso se le llama "amor incondicional" Es el mejor amor que podríamos dar siempre y no de forma egoísta siempre pensando en que nos devuelvan lo que estamos dando. ¿No lo has dado acaso por que quisiste hacer feliz a esa persona? Y cuando esta fue feliz cuando vio todo lo que le estabas dando con tu amor, ¿no te hace eso a tí feliz? ¿Para qué andas entonces exigiendo que también te den?

Yo me casé porque amo a mi marido y quiero hacerlo feliz, pero no me levanto cada mañana pensando en hacerle el desayuno y llevárselo a la cama para que a lo largo de la mañana él haga también algo por mí. Nuestra condición egoísta lo estropea todo. Yo miro por mi marido y soy feliz cuando lo veo feliz y si ando todos los días esperando a que me devuelva todo lo que yo le doy, entonces llegaría un punto en que ya no haría las cosas con amor, las haría esperando un beneficio propio. Eso es egoísta y el amor no es egoísta. El amor se sacrifica por la felicidad del otro y eso a la otra persona no lo hace infeliz, porque en su sacrificio ve la felicidad de su pareja, supongo que entonces ya no se le puede llamar "sacrificio" dado que no le ha costado nada hacerlo, porque el amor no cuesta darlo.

Yo fallo como todo el mundo, no vayan a pensar que escribo esto como que soy la persona más perfecta de la tierra, la perfección no existe aquí y el que se crea perfecto ya está pecando de vanidoso y eso rompe su imperfección. ¿Lo ideal? Que todos los días de tu vida vivieras ese amor incondicional que sentías la primera vez que te enamoraste de tu pareja, siempre con la necesidad de verla/o, de conocerla/o, de escuchar lo que tiene que decir, de atenderla/o para que no le falte de nada, respetándola/o, amándola/o y no esperar nada a cambio salvo esa sonrisa que te hace estallar el corazón.

Es exactamente lo que Dios hace por nosotros. Su amor es el más incondicional y puro que existe. Gente blasfema, gente lo odia, gente que pasa completamente de él... y ahí está, Dios saca el sol siempre todos los días para justos e injustos, lo hace por que te ama y no espera tu "gracias" en respuesta.
Amen.

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