Este blog funciona mejor con
Google Chrome

28 abr. 2017

Besos en el S. XIX (Un datito)


En torno a lo que voy a describir aquí, es acerca del S.XIX de Inglaterra.


Una cosa que con frecuencia verás en las miniseries dedicadas a los libros clásicos es, que si en ellas ha de aparecer un romance, de seguro que tarde o temprano te plasmarán en pantalla un beso de película. Te voy a decir una cosa acerca de los besos que yo no he estudiado y lo he sacado por deducción al leer libros clásicos y ver miniseries dedicadas a los clásicos. Los besos entre dos personas que se atraen en los S. XIX (hablo de este siglo porque es con frecuencia los libros y mini series que más veo) es algo difícil de realizar porque, aunque ahora pareciera que vamos regalando besos por doquier y hoy en día cada vez se desvalora más eso de dar besos en los labios, antes (y yo pienso exactamente igual, llamadme radical, para mí en estos tiempos en un piropo, me hace sentir cuerda) un beso entre un hombre que cortejaba a una mujer con intenciones totalmente honorables era casi como estar ya comprometidos, para la boda quiero decir. Es sellar el pacto de “Con este beso te voy a desposar”. 

Sí, porque pedirle permiso a la dama para ser cortejada incluía entre líneas el hecho de que el cortejo acabaría en boda. Antes no existía el ahora de "Yo quiero solo contigo esta noche que mañana tengo planes de acostarme con otra" o el tan usado "Mira, vamos a probar y si no nos va bien pues tú con tu madre y yo con la mía" Por supuesto que pasaba, pero si un hombre tenía que desfogarse, habían mujeres "no decorosas" que se prestaban para tal fin, pero por lo general esto sucedía así. Y volviendo al principio de este párrafo, sí, él debía de pedirle permiso para ser cortejada, me temo que ahora se lleva eso de seguir a la mujer por la calle pegándole gritos y tirándole chistes obscenos. Por lo que el hombre enviaba una tarjetita con sus honorables intenciones y quedaba a la espera de la respuesta de su dama soñada, la cuál no podía mostrarse muy ansiosa para no parecer desesperada, ni poco ansiosa para no desanimar a su admirados.

¿Puedo tener el placer de escortarla a casa esta tarde? Si puede ser, mantenga esta carta. Si no, por favor, ¿podría senrtarme en la valla y verla pasar? Estrictamente confidencial.

De segundo que era difícil de dar besos cuando amabas a alguien porque las mujeres no debían de ir solas a ningún sitio de la puerta de sus casas hacia fuera y cuando el hombre se declaraba querer cortejar a una dama ¡aún con esas, no estaban solos! ¿Qué pasa si perdía su virtud y ningún hombre la quería ya? (Porque la mujer debía de estar impolutamente intacta, el hombre daba igual, de hecho, cuando más experimentado, mejor) De lejos vigilantes estaban o bien la madre, la hermana, el padre, la amiga, la niñera… Alguien, pero nunca solos, guardar la virtud de la mujer y dar lo más preciado para siempre a un único hombre era importantísimo.

Otro dato para el que no esté muy puesto, ya os digo que yo todo esto lo he sacado de leer literatura clásica y mini series ambientadas en dichas épocas, es que el beso era el último paso a dar, antes de los besos existía la excitación de el roce de manos al caminar, por ejemplo. Quiero destacarte, querido lector, que el contacto físico en aquella época entre hombre y mujer era muy escaso, a excepción de buenas amistades que no se prestasen al cotilleo en el pueblo cuando fueran vistos agarrados del brazo, por lo que, como todo ser humano, la atracción física que tanto se restringían, era la primera cosa que se deseaba cuando se estaba enamorado. Se deseaba y buscaba un motivo, por torpe que fuera para sostener la mano de la dama cuando subía o bajaba del carruaje, acariciarle la mejilla mientras se le retiraba un mechón de pelo de la cara o el tacto de la espalda al dirigirla al caminar. Motivo demás que los bailes también fueran algo tan deseado, en los bailes había cercanía, roces, conversaciones, miradas... (Todo eso sin la necesidad de restregar culo con culo en las discotecas)

Por lo tanto los besos era el deseo más ardiente que florecía cuando todo esto ya estaba gastado y se deseaba ir más allá, pero el beso era lo último que debía de hacerse.

Por supuesto que esto era un ensoñación para las damas que se permitían el lujo de soñar con el amor, ya que si nacías sin fortuna debías de buscar un matrimonio ventajoso (como diría mi querida Sra. Bennet) Pero si en el proceso quedabas perdidamente enamorada de él y él de ella, bueno, ¿qué hay más hermoso que un amor correspondido?

21 abr. 2017

Somos más ovejas que monos.


 
A menudo nos encontramos en la Biblia que Dios se refiere al ser humano como ovejas y hasta parece que nos trata con similitud. Cuando hablamos de la Biblia, hemos de ponernos en contexto con la situación y el tiempo en que fue escrita y por los tiempos en que Jesús caminó sobre la tierra, el pastoreo de ovejas era un trabajo común. (Algo que se puede aplicar a la vida moderna al respecto del por qué vamos como manada de ovejas a muchos sitios)

¿Por qué nos compara Dios con las ovejas?
1 Están siempre indefensas contra los depredadores.
Puedes ver como un camaleón se camufla con el ambiente, un gato saca las uñas para arañarte, el lince corre a grandes velocidades y el perro saca los dientes y te muerde. ¿Qué hace la oveja? Beee. Parece ser que las ovejitas no tienen arma defensiva. Nosotros tampoco, nosotros nacemos desnudos y nada va añadido a nuestro cuerpo como arma.

2 Son animales muy torpes.
A la vista está que el ser humano tropieza sobre sus mismas piedras una y otra vez, una y otra vez. Sabemos tomar decisiones equivocadas y nos metemos en camisa de once varas.

3 Son seres totalmente dependientes
No somos libres porque somos esclavos de nuestros propios deseos. Siempre andamos deseando algo en la vida, material o no. Siempre buscando la compañía de alguien, que nos proteja, que nos ame, que nos dé seguridad. Las ovejas también está siempre dependiendo de su amo, a dónde él las conduzca, allí van ellas.

Después de ver estos tres términos ¿Qué le pasa a una oveja sin pastor?
Si dejas sola a la oveja caerá por el precipicio, se acercará a los barrancos y los lugares más espinosos.

¿Qué hace un buen pastor?

El Señor es mi pastor,nada me faltará.2 En lugares de verdes pastos me hace descansar;junto a aguas de reposo me pastoreará.3 Él restaurará mi alma;me guiará por senderos de justiciapor amor de su nombre.4 Aunque pase por el valle de sombra de muerte,no temeré mal alguno, porque tú estás conmigo;tu vara y tu cayado me infundirán aliento.

He aquí el Salmo 23 donde Dios hace el papel de un pastor y nosotros las ovejas.
Hay más ejemplos en:
 Juan 10
Ezequiel 34:31


13 abr. 2017

Kingyo Sukui



 No me cansaré de decir, que si te gusta Japón, ver animes te ayudará a descubrir muchas verdades. Me refiero a que con los animes, puedes descubrir muchas de sus costumbres, pues hay muchas cosas que son verdad. En este caso, verás como con las imágenes que ya has visto aquí sabes de lo que te estoy hablando. ¡Sí! En muchas fiestas de verano donde se van con yukatas, que hay puestos de comida, fuegos artificiales… seguro que habrás visto entre tanta gente algún niño en cuclillas, asomado a un pequeño estanque de peces, con una palita en la mano intentando coger uno. ¡De ese juego te estoy hablando! El que tiene por el nombre, el título de esta entrada. Kingyo Sukui 金魚すくい

Primero vamos a destripar la palabra para entenderla y quedaría así:
Kingyo: pez dorado
Sukui: atrapar
Y ya no es muy difícil de observar, en qué quedaría y lo que evidentemente significa. Atrapar pez dorado


Uno se pone en cuclillas, sujetando un bol con una mano y en la otra sostenemos una paletita de plástico y el aro del centro de papel poi. (Creo que ya has visto la trampa su sabes la durabilidad que tiene el papel cuando hace contacto con el agua) Sin embargo, he ahí el juego. La rapidez entra en acción si quieres atrapar uno de esos peces dorados y echarlo velozmente al bol antes que su base de papel, se quiebre. El juego continúa aunque una parte del aro de papel se rompa, pero cuando ya no quede nada, el juego habrá terminado. Tengas o no un pez en tu bol.


Sin embargo, aunque la diversión reside en tu destreza, no es de extrañar que en muchos puestos, el tendero te regale un par de peces si al final no has conseguido llevarte ninguno. Pero si eres de los que ha podido coger muchos, entonces otros premios especiales te esperarán. También puedes pagar un poco más del precio que te pidan y así conseguir un aro de papel más resistente. Cierto es que verás a muchos niños riendo con este juego (o llorando si se les ha roto el arito de papel mucho antes de lo que esperaban) pero es una atracción que está dirigida a todos los públicos.



Aunque es un juego que no te da mucha competitividad, porque lo ha de jugar uno solo, también hay un campeonato nacional en Japón para competir con otros jugadores. Un juego que, por lo que he leído por Internet, se remonta a la Era Edo. Por el 1810. ¿Lo has jugado alguna vez allá en Japón? Si es así, espero que me puedas aportar algo más.

7 abr. 2017

Amor incondicional, puro y no recíproco.

  Qué fantástico y maravilloso puede ser el amor...

Con los años uno aprende a apreciarlo, a quererlo, a alimentarlo y sin darse uno cuenta, a compararlo con el amor que sienten los demás entre ellos. No para criticarlo, sino para aprender de ellos (o eso deberíamos de hacer en vez de vivir en una constante carrera de competencia de quién tiene el mejor caballo).
Los pasados días, queriéndolo yo, estuve comparando "amores" pero del amor que quiero hablar es el de la gran y sagrada institución del matrimonio, aunque lo que vaya a decir puede valer para verdaderos incluso en una buena y arraigada relación de amistad.

Lo primero y ante todo, que cuando amas a alguien (y si no es así lo que voy a decir, yo me atrevería a decir que no es amor) lo primero que sientes, como una necesidad es el DAR, qué palabra tan difícil de cumplir hoy en día... nuestra mente siempre corriendo a pensar "pero ¿recibiré algo a cambio?"  En todo momento pensamos en hacer feliz a esa persona sin importarnos en un ningún exacto momento en si el acto que vamos a hacer nos será devuelto, porque nuestro mayor pensamiento es el hacer feliz a esa persona. A eso se le llama "amor incondicional" Es el mejor amor que podríamos dar siempre y no de forma egoísta siempre pensando en que nos devuelvan lo que estamos dando. ¿No lo has dado acaso por que quisiste hacer feliz a esa persona? Y cuando esta fue feliz cuando vio todo lo que le estabas dando con tu amor, ¿no te hace eso a tí feliz? ¿Para qué andas entonces exigiendo que también te den?

Yo me casé porque amo a mi marido y quiero hacerlo feliz, pero no me levanto cada mañana pensando en hacerle el desayuno y llevárselo a la cama para que a lo largo de la mañana él haga también algo por mí. Nuestra condición egoísta lo estropea todo. Yo miro por mi marido y soy feliz cuando lo veo feliz y si ando todos los días esperando a que me devuelva todo lo que yo le doy, entonces llegaría un punto en que ya no haría las cosas con amor, las haría esperando un beneficio propio. Eso es egoísta y el amor no es egoísta. El amor se sacrifica por la felicidad del otro y eso a la otra persona no lo hace infeliz, porque en su sacrificio ve la felicidad de su pareja, supongo que entonces ya no se le puede llamar "sacrificio" dado que no le ha costado nada hacerlo, porque el amor no cuesta darlo.

Yo fallo como todo el mundo, no vayan a pensar que escribo esto como que soy la persona más perfecta de la tierra, la perfección no existe aquí y el que se crea perfecto ya está pecando de vanidoso y eso rompe su imperfección. ¿Lo ideal? Que todos los días de tu vida vivieras ese amor incondicional que sentías la primera vez que te enamoraste de tu pareja, siempre con la necesidad de verla/o, de conocerla/o, de escuchar lo que tiene que decir, de atenderla/o para que no le falte de nada, respetándola/o, amándola/o y no esperar nada a cambio salvo esa sonrisa que te hace estallar el corazón.

Es exactamente lo que Dios hace por nosotros. Su amor es el más incondicional y puro que existe. Gente blasfema, gente lo odia, gente que pasa completamente de él... y ahí está, Dios saca el sol siempre todos los días para justos e injustos, lo hace por que te ama y no espera tu "gracias" en respuesta.
Amen.

31 mar. 2017

¡A menudo!





A menudo olvidamos que la disciplina y el amor van de la misma mano, aunque muchas veces duela.

A menudo culpamos a Dios de nuestras situaciones aunque no le hayamos tenido en consideración en el momento en el que tomamos esa decisión que nos llevó a la tan desagradable situación actual.

A menudo queremos hacer ver que somos más pobres que nadie, cuando nosotros mismos donamos ropas que no nos vamos a poner más, para darlas a los pobres más necesitados.

A menudo nos justificamos diciendo que hay distintos escalones y grados de pobreza. Por eso el que tiene una televisión en casa es pobre y el que no la puede tener es… ¿aún más pobre? Solo hay ricos y pobres.

A menudo alimentamos lo que tanto daño nos hace y no resistimos la tentación de culpar a otros.

A menudo cuando estamos criticando a los demás queremos ensalzar nuestras virtudes, pero nos olvidamos de nuestras propias faltas.

A menudo olvidamos levantar la cabeza de nuestro ombligo para ver que no estamos solos en el escenario en el actuamos y que la gran verdad que nadie nos enseña es que el escenario no es la función que nosotros representamos y el resto el público, sino que en el escenario estamos todos y nos vemos los unos a los otros.

A menudo pasamos tanto tiempo mirándonos en el espejo que no encontramos nunca la suficiente satisfacción de vanagloriarnos como para abandonar dicha tarea y mirar a los demás.

A menudo olvidamos que el único modo de alcanzar la humildad es matar al egoísmo en el proceso.

A menudo olvidamos que en el verdadero y puro amor no existen los celos, ni las mentiras, ni espera nada a cambio por muchas justificaciones que demos.







24 mar. 2017

Campanas...




A menudo las campanas de las iglesias molestan cuando son tocadas a deshoras que nos impiden realizar una tarea. Repiquetean y redoblan sin cesar llamando a las personas a buscar refugio en las iglesias. Ellas suenan y son golpeadas con afán, esperando ser oídas más allá del molestar que causen en mitad de la hora de la siesta o temprano en la mañana. Muchas veces, depende de la iglesia que sea, si el cielo está encapotado, sientes una fría brisa que acaricia tu rostro, la calle está un poco desierta y la estructura es tan antigua que no desentona con el entorno puedes sentir miedo. Puedes casi alcanzar a escuchar una grave voz llamándote y más que empujarte hacia las puertas sagradas, el Ding-Dong te hace querer alejarte de ellas.

Pero las campanas también tienen otra función, pueden jugar otro papel, si así lo deseas ver. Las campanas no solo repiquetean y son golpeadas para llamar feligreses a la búsqueda de una mejor vida espiritual, hay campanas en vidas más rurales que suenan en las granjas para anunciar a los trabajadores que es la hora de comer. En pueblos más pequeños se pueden ver en los colegios para la hora del recreo o incluso en las casa más señoriales donde la Señora llame a su criada con una de estas en un tamaño muy reducido (a día de hoy, yo he sido testigo de algo así)

A menudo, el sonido de las campanas nos hace llenar nuestras mentes de bancos llenos de gente rezando ante imágenes, iglesias en penumbra, silencios que se rompen con susurros y si lo asociamos a esta idea mayormente, si pensamos que en la campana como un llamado espiritual, será también que el redoblar de las mismas sea como una gigante y poderosa trompeta que nos resguarda del mal. Las campanas pueden ser un arma, una poderosa arma de destrucción masiva para el mal que nos rodea cuando estas suenan. Es como la simulación de las ondas del repiqueteo fuera un manto divino que nos resguardara del mal.


Se dice que la primera campana, la primera de todas, fue construida para protegernos del mal. 
Un arma de paz para tiempos de guerra interior.

17 mar. 2017

Saga The Vampire diaries [libros]

Saga The Vampire Diaries:
Despertar 01
Conflicto 02
Furia 03
Invocación 04   
Autora : Lisa Jane Smith.






Puede que por el título no lo hayáis adivinado (salvo los que ya conocieseis el nombre real de la serie) Esta serie de libros, cuatro en realidad, son la base en la que se asienta la famosa serie Crónicas vampíricas. Como me gusta hablar con causa de conocimiento (siempre que mi cerebro y mi boca se pongan de acuerdo) pues quise leerme los libros, pero creo que no me disgustaría ver la serie ya que he leído bastante por Internet que ésta, se distancia mucho de los libros, pero si guardan aunque solo sean la esencia, seguro que tiene que estar muy interesante.

No sé realmente lo que habrán hecho con la protagonista Elena Gilbert, ya que me sorprendió mucho leer que era una protagonista totalmente atípica para mí. Siempre he visto en las películas escolares americanas que la manda más, la guapa, la reina de las fiestas, la que tiene el novio más guapo, etc,. Es la mala de la película, bueno, Elena en esta saga resulta ser exactamente todo lo descrito anterior, salvo por la anotación de que no es la mala de la película. Puede que un poco egoísta y que siempre anda consiguiendo lo que se propone aunque dañe a otras personas, pero su persona cambia a lo largo de las páginas. Es una exuberante rubia, que vive con su tía, su prometido y su hermana pequeña porque sus padres habían fallecido. Elena se encuentra en estos momentos algo perdida en su vida, pero tiene dos muy buenas amigas que la ayudan en todo lo que puedan. Ellas son Meredith, una joven reservada, callada, que le gusta observar más que actuar y Bonnie, una pelirroja sensible que ha heredado el don de su abuela como médium.

Actualmente, Elena tiene novio, Matt, pero va a romper con él porque, aunque es muy mono, siente que no hay una verdadera chispa de amor entre ellos. Justo cuando decide romper con él y éste no se lo toma tan mal, aparece un nuevo chico en el instituto e inmediatamente Elena siente el deseo irrefrenable de conocerlo y tenerlo, pero este chico hace cosas extrañas, él está de espaldas a Elena, pero esta puede ver como en el momento en que el joven nuevo está hablando con la directora de algo importante, ésta se revoluciona y no para de gesticular, acto seguido el chico nuevo se quita las gafas de sol y la directora queda inmóvil unos segundos, con la mirada ida y comienza a actuar de forma automática y sin sentimientos. ¿Quién es este chico nuevo? Lo único que Elena ha podido averiguar de él es su nombre. Stefan.
 
La llegada al instituto de este arrebatador joven revoluciona a todas las chicas, incluida Caroline, la antigua buena amiga de Elena que, por motivos que desconocemos se ha vuelto enemiga y ahora quiere robarle el trono a Elena en el instituto, ser la reina del baile y quedarse con Stefan. Elena no está en el mejor momento de su vida y decide dejar un poco de lado a su antigua amiga y visitar la tumba de sus padres en el cementerio. Sus dos buenas amigas van con ella y cosas muy extrañas comienzan a suceder, un fuerte viento, unos susurros, sombras tenebrosas y un pacto sellado en sangre donde Meredith y Bonnie juran ayudar en todo lo que Elena les diga para obtener a Stefan. El miedo las lleva corriendo a través del puente donde de pronto, todo se calma y a otra mañana se les anuncia que, debajo de ese mismo puente, se había encontrado a un hombre muerte, sin una gota de sangre y la garganta desgarrada. Todos dicen que ha sido un animal.

La idea de la autora fue la de hacer una trilogía y bien está lo que bien acaba, pues cualquiera que se lea los tres primeros libros puede apreciar que la historia acaba muy bien, con todos los cabos cerrados y nada de dudas. Por lo que leí por Internet, los fans querían más, así que un año después L. J. Smith sacó una cuarta entrega que incluyó en la saga, por eso mismo me lo he leído, pero de igual modo que el que apreció que en tres libros todo estaba acabado, también puede apreciar que Invocación, el nombre de la cuarta entrega es puramente relleno, otro modo de estirar el chicle con un final arrebatado donde no explica el último hecho de Elena, pero que le da el gusto a todos de tener un Happy End. A mí me satisfizo, no voy a decir que no. Pero era absolutamente innecesario. Ahora, para los que se hayan quedado prendados y enamorados de esta historia, tienen para seguir inflándose con los seis Spin-off que hay detrás de estos cuatro primeros volúmenes.

Es una historia llena de acción, sorpresas, con algunos giros inesperados y mucha sangre… ahora recuerdo por qué mi reticencia con la serie, no sé si tendrá mucha sangre “Blood, blood, blood

          Reseña con Spoilers:

Nos encontramos con una historia donde se utiliza el recurso del triángulo amoroso para atrapar al personal y hacernos pensar de vez en cuando, si Elena se podría quedar con Stefan o con Damon.  No me ha disgustado (para lo que muchas veces me suele disgustar) ya que no ha sido muy indecisa la mujer y eso me ha gustado. Su fijación por Stefan le ha hecho resistirse por la dura atracción de Damon. Sí que era amor.

Creo que era lo más obvio del mundo que Elena se convirtiera en vampiro, claro que me sorprendió el modo en que lo hizo y la reacción a su despertar. En verdad creía que ahora se girarían las tuercas y se haría novia de Damon, Stefan me daba demasiada pena, ser vencido por el superficial de su hermano. Por suerte, después de dormir recuperó la cordura y uno de sus diarios para recordarlo todo y con ello, el amor profundo por Stefan.

Si bien el final no es lo que todos esperábamos, que Elena muriese no me sentó tan mal. Solo poquito de nada, luego comprendí que era un sacrificio necesario aunque lamento que fuera como un castigo para los hermanos Salvatore. No pudieron hacer nada por Catherine y ahora tampoco por Elena. Catherine, que por cierto, fue toda una sorpresa, me dejó a cuadros su aparición.

De la historia de la cuarta entrega, ahora los protagonistas son las amigas de Elena y gracias a Bonnie y su don podemos encontrar a Elena, pero ¿alguien sabe por qué al final se vuelve humana? ¿Es algo así como una recompensa por su buena fe de ayudar a sus amigos? La escena de todas las almas inquietas del cementerio me la iba imaginando fascinada, pensando a la vez, si en la serie la meterían en algún momento, porque tiene que ser asombrosa. El final… bueno, nos dieron a todos la sonrisa de poder tener el reencuentro de Stefan con Elena y que ellos no se separasen más. Muy tierno y aprovechable si vas a estirar más el chicle.

          Final de los Spoilers:


Creo que ha sido una saga muy entretenida, de amor paranormal, mucha acción y misterio. Fácil de leer, como toda la literatura de hoy día. Amena, con prisas, pocas descripciones y vocabulario fácil. Con un poco de Crepúsculo, otro poco de fantasmas, algo de sangre por todos sitios y días nublados y cerrados. Ideal para leer en invierno, lloviendo, con cielo gris, tapada hasta las orejas y abundante imaginación. 



10 mar. 2017

Ganando en mitad de la batalla

Iván Aivazosky
  

Mi Señor me enseña a luchar en mitad de la tormenta y a no dejarme llevar por el miedo de las olas que están a mi alrededor acechando para derribar mi barco.

Mi Señor me da las fuerzas en el momento más álgido de la tormenta, cuando mis fuerzas ya no pueden sostener la gruesa cuerda que sostiene el mástil más importante de mi barco y mis manos están llenas de heridas y quemadas por la fricción de la cuerda en mis manos, entonces yo me abandono, suelto la cuerda casi desfallecida y él la agarra por mí.

Mi Señor me da la paz para que yo me vaya a descansar mientras las olas inundan mi barco, mientras las velas son rasgadas por el poderoso viento y no me da temor escuchar el crujir del barco en son de queja mientras voy a mi camarote, porque sé que mi Señor está cuidando de todo y que yo no me tengo que preocupar.

Me voy a la cama y encuentro sus manos, esperándome en forma cóncava para resguardarme del aire que se cuela por entre la madera; me tapo con su gruesa manta de paz, que me permite conciliar el sueño y duermo cuando todo a mi alrededor parece que se hunde y se desquebraja, porque el Capitán de mi barco es Mi Señor y estando segura que él es mi Capitán y mi timón. ¿De qué temeré?

Mi Señor cogerá la ruta más segura para mí aunque yo no entienda que tengamos que pasar por mitad de la tormenta, porque él sabe lo que es mejor para mí.


Ahí descansaré…

3 mar. 2017

La puntualidad --> ¿Normalidad o falta de respeto?

Una vez una persona sierva de Dios fue invitado en una ciudad para hacer una serie de conferencias al respecto de la Biblia. Debía de estar un tiempo y todos los días hablar sobre algo distinto. Él y su mujer estaban muy contentos porque mucha gente venía, pero el día donde él debía de tratar sobre el tema de "Las ofrendas y diezmos" muchos asientos estaban vacíos. 


No sé si voy a tocar alguna fibra de algunas personas, pero como todavía estamos en un país libre y gracias a Dios todavía se puede hablar de todo (a veces hasta en demasía), pues no quiero desaprovechar el tiempo que el Señor me da para poder hablar de algo tan importante como la PUNTUALIDAD. Porque la puntualidad es una norma básica de la educación.

Lo primero y principal de todo es, que cuando una persona llega tarde y lo digo para los que tienen por costumbre hacerlo siempre, no piensan en absoluto en la persona que está esperando por ellos. No, no lo hacen, lo digo aunque pienses que suena que ofende, pero es la verdad, porque de seguro que esa persona no llega tarde a su trabajo, ni se retrasa en dejar al niño en el colegio y casi seguro que son de los van al cine y van antes de tiempo hasta para ver empezar los trailers. ¿Entonces por qué llegar tarde a una cita con tu amigo o familiar? Te preparas con tiempo para ir al trabajo, pero ¿te da igual llegar tarde y hacer esperar en la calle a la persona con la que has quedado? ¿y si ese día está lloviendo? ¿o hace frío? ¿O esa persona está ese día costipada? Claro que hay que ser tolerantes, todos tenemos problemas, inconvenientes, atrasos, pero ¿¿siempre?? Siento decirte que es una pena que estas personas lleguen tarde para unas cosas y para las que les conviene llegar pronto sean puntuales, porque luego, estas mismas personas cuando reciben un retraso de alguien entonces las critican ¿No se dan cuenta de su propio error? ¿o simplemente ellos ven normal llegar tarde, pero los demás no tienen el derecho de hacerlo?


Cuando yo quedo contigo a las 6 de la tarde, tengo planes de acabar a cierta hora para seguir con mi planes de la tarde, pero lo que no puedo estar pensando es, en llegar a las 6 a la esquina de tal sitio y estar de pie pasando frío, o calor durante media hora o más porque ahora, también todo lo que tenía pensado para hacer después, también lo he de retrasar ¡O cancelar! porque ya llego tarde a la siguiente cita. Mientras esa persona que está en su casa arreglándose a las 6, hora a la que se supone debía de estar en el lugar citado, la otra está de brazos cruzados por más de media hora sin hacer absolutamente nada. ¿Tengo derecho a quejarme al decir que me están robando tiempo de mi vida cuando se dice que el tiempo es oro y yo estoy allí, de brazos cruzados esperando por una persona que no me tiene en consideración? ¡Me están robando mi tiempo! Y encima lo estoy consintiendo. Que nuestra inmensa capacidad de justificarnos no te haga pensar que tienes derecho a llegar tarde o que no es para tanto, porque si vas a llegar tarde y lo sabes, queda a la hora que sabes que llegarás bien, que no hay problema en decirlo y si a mi no me viene bien esa nueva hora, pues ya encontraremos el día adecuado para quedar. Porque luego sois los primeros en quejaros y despotricar cuando os dejan plantados a vosotros, no os gusta ¿verdad? Pues no lo hagáis. Utilizar el "Ponerme el zapato de la otra persona"

Hago un llamado para las personas que llegan puntuales al trabajo o a lo que les conviene, pero saben dejar tirada a las personas en la calle por el tiempo que ellos quieran. Por favor, hacer con vuestro tiempo lo que os de la gana, pero con el tiempo de los demás, no juguéis.

"Haz a los demás todo lo que quieras que te hagan a tí"
Mateos 7:12 ~

25 feb. 2017

Lark Rise to Candelford [1ª temp]





(Mini serie BBC) Lark Rise to Candleford (2008)
Basada en la novela de Flora Thompson
Número de capítulos: 10
Género: Drama, costumbrista




Argumento:

Todo gira en torno a un pequeño pueblo de Inglaterra a finales del s. XIX llamado Lark Rise y su ciudad más próxima, Candleford. Ésta tiene una oficina postal que regenta Dorcas Lane, herencia de su padre. Éste será el punto de unión de todos nuestros protagonistas Laura Timmins es una joven que se ve en la obligación de dejar su hogar para trabajar en la oficina postal y será desde su punto de vista que veamos la historia de cada uno.









Acababa de terminar con la miniserie de la BBC Cranford. Me puse con Lark Rise to Candlefor y me tope con algunos actores repetidos de la miniserie anterior ¡Qué gracia! Y los que no eran repetidos, eran de las mismas series en las que trabajan sus compañeros. O sea, un gran reparto.


En la casa de los Timmins de Lark Rise hay ya demasiados miembros y Laura es lo suficientemente mayor como para que comience a trabajar. Su madre es prima de Dorcas Lane y entre ambas acuerdan que Laura vaya a trabajar allí. Como es normal, la adaptación al comienzo será complicada, dado los prejuicios que la gente rica de Candleford tiene de los pueblos. Pero Laura (Olivia Hallinan) es fuerte, dice lo que piensa y poco a poco, el ejemplo de Dorcas será su guía. Pese a que no parezca la protagonista de esta serie, la he visto una muchacha de lo más enérgica, activa, bastante inteligente, aunque en ocasiones se deje llevar por otras decisiones. Su actuación me acabó sorprendiendo, pero para bien.

A Dorcas, Miss Lane, cualquier cosa que le gusta, va seguida de la frase es mi única debilidad y eso siempre me provocaba una sonrisa. Es optimista, segura de sí misma e inteligente ¡Qué mujer más divertida! Y lo digo en muchos sentidos, pero el que más me ha gustado ha sido el de saber hacer de algo prohibido a algo legal, algo que no sería muy correcto, en excusable. Pero puede que esos actos no sean siempre lo más aconsejable. Dorcas Lane (Julia Sawalha, también conocida en la miniserie de Cranford) es una mujer atractiva con un pasado triste a causa de frases que se le marcó de su difunto padre como la de El amor en difícil ocasiones atraviesa las barreras de la sociedad.  Y hay que resaltar, la palabra: Difícil.

Está visto que, no importa cuál sea el personaje ni la serie, Brendan Coyle que aquí interpreta a Robert Timmins, tiene espíritu legal, revolucionario, de líder, no soportar las injusticias y aquí además es todo un artista creativo que sabe esculpir preciosos dibujos sobre una roca. Su mujer, la que antaño conocimos como Charlotte Lucas, fiel amiga de Elizabeth Bennet en la versión de 2005 y como ya digo, también en la miniserie de Cranford, es Claudía Blakley, que interpreta a una trabajadora Emma Timmins, mujer que a veces sabe más de lo que debería por ser mujer y por eso es criticada duramente por su marido. Las mujeres no deberían de ser tan inteligentes ¡No lo digo yo! Pero les era un problema en esos tiempos.


Cada capítulo es casi conclusivo y digo casi, porque, aunque la trama principal no erradica al final del episodio, si el tema que al comienzo se trata. Otro que va aparte de lo principal. Se nos da una reflexión y al siguiente capítulo vuelta a empezar con otro problema que se soluciona al final, mientras que la trama principal, sigue su curso sin detenerse. Lo que aquí cuenta, son los pequeños detalles, del día a día de cada personaje de un modo sencillo y tranquilo.

En conclusión, es una serie que no se hace pesada, todos los personajes se distinguen por algo, adoras a muchos y protestas por las metomentodos de las Hermanas Pratts, que también tendrán su momento para hacernos ver, que no son más que nadie, por mucho que ellas quieran elevarse. Todos tendrán su momento de lucirse y de abrirse al espectador. Tiene hasta cuatro temporadas y ya me dispongo a ver la segunda.




14 feb. 2017

El amor ~

El amor es paciente, es bondadoso.
El amor no es envidioso ni jactancioso ni orgulloso.
 No se comporta con rudeza, no es egoísta, no se enoja fácilmente, no guarda rencor. 
El amor no se deleita en la maldad, sino que se regocija con la verdad. 
Todo lo disculpa, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta.
~ 1ª Corintios 13: 4-7



Sin duda es un amor que va más allá del ser humano. Esta descripción está, sin duda, más allá de lo que cualquier ser humano pueda sentir jamás. Es un amor que se nos escapa de las manos.
Cuando del amor se trata, difícilmente llegamos a ser pacientes, mucho menos bondadosos cuando sentimos envidia o nos enorgullecemos de la pareja que tenemos con fines egoístas.

Es precisamente, creo yo, cuando uno está enamorado que se enfada con facilidad y cuando nos hacen daño, nos rompen el corazón, nos enteramos que ha habido una infidelidad ¿No guardamos rencor, ira o venganza? Y si conseguimos nuestro propósito de vengarnos, ¿No contradice acaso eso a "El amor no se deleita en la maldad"? 
Solo un amor incondicional, que no espera que sea devuelto puede tener este tipo de amor. Solo un amor que está dispuesto a darlo todo por amor y no esperar que le den una recompensa puede soportar toda infidelidad y mentira. Este tipo de amor es el de la paciencia infinita, siempre esperando a que su amado regrese a sus brazos. 

No hay otro nombre como el de Jesucristo, quién dio su vida por todos, por los que lo amaron y por los que le escupieron y azotaron. No hay otro nombre como el de Jesús quién siempre me espera con los brazos abiertos cada vez que le doy la espalda y que siempre me recoge con amor. No hay otro Dios que describa en el libro de la Biblia un amor como este.

Incondicional
Fiel
Paciente
Bondadoso
Sin maldad
...

Solo me queda el intento cada día de imitar este amor hasta el final.

11 feb. 2017

Seis cosas que me ponen violenta

Porque sí. Porque soy una persona muy positiva, hasta rozar la cólera de mi marido. Porque me encanta reír y hacer felices a los demás. Porque me gusta ir por la calle tarareando para mis adentros la canción que ese día me llama la atención y porque soy de lo más pacífica, hasta decirme Santurrona. ¡Por qué entonces el mundo me provoca para que saque la bestia dormida que habita en mí!


Para todos los que quieren vivir en un mundo de paz, pero que el gentío solo desea provocarles haciéndoles arrugar la cara en un terrible gesto de desaprobación, hasta casi escupir en el suelo o lanzar un par de bofetadas. Ahí van seis situaciones que me sacan de mis casillas y hacen que mi marido me lance miradas moribundas y de extrañez.

1-) En un día donde el tiempo va contra reloj, tengo prisas por hacer todo lo que tengo pendiente en mi lista de tareas y solo deseo llegar a casa con prontitud y tirarme a la bartola. ¡Ahí! Es ahí donde el mundo se pone contra mí y siento una frustración elevada a la máxima exponencial, cuando los idiotas de turno que caminan delante de mí, creyendo que son los dueños de la calle ¡se detienen sin previo aviso y consiguen que yo frene en seco para no devorarlos y quitarlos de en medio! Claro está que es una acusación inválida, ya que ellos no saben que yo voy con prisas ¡Pero como me fastidia!

2-) Los señores ancianos, sí, los que se creen que por ser arrugados, andar despacio y mirarte por encima de sus gafas, casi siempre sucias, tienen todos los derechos reservados a caminar por el centro de las aceras, a ocupar todos los bancos de los parques en sombra, a hacerte levantar de la silla en la sala de espera del médico o en el autobús porque de un momento a otro se les va a salir la cadera de su sitio. ¡Señores ancianos! El mundo sigue sin girar a vuestro alrededor y a mí me crispa los nervios tener que ir subiendo y bajando las aceras en calles estrechas donde los coches en los pueblos pasan a gran velocidad como si estuvieran todavía en la autovía, habiendo cabida para dos personas si tan solo se ladearan.

3-) Las puertas, los muebles, los marcos de las puertas, las esquinas de las camas. Todo parece ponerse en mitad de tu camino cuando vas por casa casi en volandas por el mismo aire que te arrastra de un lado para otro con frenesí. Golpe en el brazo con la manivela de la puerta, raspón en la espinilla con la esquina metálica de la cama, fisura en los huesecillos de la mano al girar una esquina y comerte el tabique por no haber abierto más la curva al pasar. Tropezarte con la silla que alguien dejó por el medio y dejarte los dientes en el suelo. Creo que las casas deberían ser circulares y con todos los muebles, cuadros y habitaciones tapiadas por paredes que, al presionar cierto botoncillo, estas se levantasen y entonces apareciesen. Ya lo dicen las estadísticas, hay más accidentes por labores domésticas que en los andamios de las construcciones.
4-) ¿Por qué han de existir los llamados Tontos de turno? ¡Por qué! Que felicidad es para mí salir en las noches de verano, al fresquito de la luna (en los países donde a las 21:30 de la noche no hace todavía 40ºC) Pasear cogida de la mano con la persona que amas, sentarse en un parque donde puedo asentar mi cabeza en su musculoso hombro. Escuchar los últimos trinos de los pájaros que revolotean de un árbol a otro ¡Y Placa! Ahí es donde entra en juego ¿Quién? Pues el tonto del que os hablo. El hombre (en mi caso) que se dedica a romper mi felicidad del momento dando gritos mientras juega a las cartas con hombres ancianos, mientras les va ganando y soltando improperios, risas y gritos con una voz tan aguda que pareciera que llevase tres tallas menos de calzoncillos. ¡Lo consiguió! Consigue que mi espalda se ponga tiesa en el banco, que mis labios se frunzan, que cierre los ojos y me imagine como me acerco para darle una, dos, tres bofetadas o las que haga falta con tal de que cierre esa bocota de gorila.

5-) Y hablando de sentido común. ¿Vivís en un bajo? ¿A lo sumo en un primero? Personas que van caminando por la calle y se paran para hablar (a gritos) junto a una ventana ¿Habéis pensando alguna vez que a nadie le interesa vuestros problemas o delirios? ¡Que no! ¿Os gustaría que fuera una desconocida a vuestra casa y comenzase a contaros los problemas de su vida o como le ha ido el día? ¡Pues entonces no lo hagáis cuando os paréis junto a una ventana de un bajo! Debo de tener cara de Facebook y todos vienen a mi muro a hablarme como si me importara. ¡Que no! ¡Idos personas indecentes que no me dejais leer a gusto y tener que frenar cada dos por tres para atender a vuestras historias!

6-) Maldoque: Es una invocación griega para reunir tontos en círculos. Me voy a
dormir, si puedo; si no puedo, voy a despotricar contra los primogénitos de Egipto. (Como gustéis: Shakespeare)
Al parecer a mi me encanta hacer Maldoque cada vez que tengo ocasión ¿Por qué sino he de escribir este artículo? A ver, señores y señoras y que viven en un segundo piso para arriba. ¿Qué hacen a las tantas de la madrugada arrastrando muebles como cosacos? Como si el edificio estuviera en llamas, como si estuvierais persiguiendo a un caimán de 5 metros ¡Cómo si no tuvierais otra cosa mejor que hacer! La noche es para dormir, para recuperar las fuerzas del cansado cuerpo del trabajo. Por favor, tened un poco de sentido común y pensad un poco en los demás seres que habitan en el mismo bloque.


Son solo seis de los muchos casos que rondan a mi alrededor. Espero que pronto haya otro artículo y que muchos se puedan sentir identificados conmigo y por supuesto, compartir vuestros casos en la cajita de comentarios

4 feb. 2017

Rebeca [Libro]



Creo que serán muchas las personas que conozcan al tan reputado director Alfred Hitchcock y sus grandiosas hazañas en el cine, pero muy pocos lo que sepan que en realidad, el acierto de su magia se debía a que el guión se lo facilitaban los libros. Era el Rey del misterio por saber recrear un ambiente que te tenía toda la película pegado con el culo al sofá y los ojos secos de no poder parpadear, pero no crear historias originales.

Rebeca fue una de sus creaciones, pero después de ver tantas veces la película, le que querido dar una oportunidad a Daphne du Maurier ¿qué no la conoces? Pues la que primero le dio vida a Rebeca y de paso a Los pájaros.

Rebeca (1938)
Autora: Daphne du Maurier



Argumento:
  Ella era dama de compañía de una Señora rica a la que no soportaba, pero en Montecarlo conoce al reciente viudo Señor de Winter y tras pasar con él algunas mañanas, él le propone matrimonio y ahora ella es la Señora de Winter y Señora de Manderley, pero su inocencia e inexperiencia en el manejo de grandes casas hace incrementar su complejo de inferioridad y con ello, la sombra de la difunta señora de Winter parece residir con ellos en la mansión. Su recuerdo está en todos sitios a donde va.



Me ha parecido una grandísima obra de arte. Extraño de reconocer para el S.XX, creo que es un siglo donde quedan los últimos retazos de las buenas obras, lo que se define hoy como Clásico moderno  ya que este siglo me parece un autentico %¬&@··## en cuanto a cine, literatura y demás…

Creo tener la sensación de que este libro me ha causado la misma impresión de Matar a un Ruiseñor, pero no por las mismas acusaciones. Rebeca me ha causado el impacto de esta muchacha que se convierte en la Sra. De Winter, la nueva Señora de Manderley. Su forma de pensar, de actuar, de ver las cosas… creo que me sentido muy identificada, creo que si yo fuera ella, actuaría de la misma forma, iría penetrando en la obsesión que ella tuvo. Aquella febril fascinación por todo lo que Rebeca tocó, pensó… cada vez que miraba a su marido era como sufrir una apoplejía.
Pese a su irremediable tiempo de maduración por el daño causado, creo que al final del libro, sigue siendo en el fondo una niña y se comporta un poco todavía como la antigua muchacha que era. Os daréis cuenta de que es, una protagonista sin nombre, porque aquí solo cabe destacar ese nombre, donde la R es más grande que ninguna otra. Inevitable contraste entre ésta y la nueva Señora de Manderley.
 
El libro está entrañablemente bien escrito, no se deja nada por decirte, a través de los ojos de la protagonista lo observamos todo con sumo cuidado, su inocencia para con Ben a veces es para darle de bofetadas, pero por otro lado… es un dolor menos que tuvo que sufrir.

La Sra. Danvers… creo que me ha intimidado más en el libro que en la adaptación, a mí por mi parte de me ha dado más temor y la he aborrecido mucho, hasta el final y todo lo que ello conlleva. Supongo que discreparán conmigo todos los que digan que en la película da más terror, bueno, yo sinceramente he disfrutado mucho más de la novela en todos los aspectos. No me condenen.

He disfrutado mucho de la novela, de todos los giros finales en su totalidad, porque recordaba unos retazos de guión en mi cabeza después de ver la adaptación hace mucho. Ha cambiado hasta mi percepción de la historia y ha sido como no saber nada, porque las sorpresas que me llevado al final del libro han sido maravillosas. Menudos giros de guión, vaya sorpresas, a todos se nos quedaron la boca desencajada, sí sí, a mí y a los protagonistas.

Una atmósfera inquietante que lo envuelve todo, misterio, terror psicológico y un poco de romance en una medida nada empalagosa, solo necesario para la trama, sin duda. Una Inglaterra de los años 30 con todos sus convencionalismos que trata de la aplastante presencia de la que ya no está, pero que hace sombra a todos, que lo quiere todo y a todos bajo sus pies. Rebeca.





29 ene. 2017

Cranford [Libro]


Cranford (1851-1853)
Autora: Elizabeth Gaskell
Número de páginas: 210       
Género: Costumbrista


Argumento:



A través de las solteras de este pueblo llamado Cranford, asistimos a los pequeños y grandes acontecimientos de los habitantes del pueblo. Gracias a estos acontecimientos, nos pueden enseñar el paisaje, la comunidad, la ambientación, cultura, costumbres, normas sociales… Es todo un retrato lleno de amor, humor, afecto, que con el telón de fondo de la revolución industrial nos muestra también los cambios que desean involucrarse en la sociedad.


Elizabeth Gaskell se remonta a los años de su infancia, en el pueblo de Knutsford y a los personajes que se convertirán en las protagonistas de esta deliciosa novelita de tan cortas páginas. Novela que parece estar siempre a la sombra de la gran obra Norte y Sur, pero que no tiene ningún desperdicio. Yo ve la miniserie de la BBC y estuve tan perdidamente enamorada de estas mujeres y sus formas de pensar y comportarse que, no ha podido ser hasta este momento en el que he podido leerme el libro. Como siempre, felicidades a la cadena que ha sabido hacer una bonita adaptación.

Nos encontramos en Cranford, en los primeros años del reinado de la Reina Victoria (Qué grandísima reina) y cuando la revolución industrial estaba intentando hacerse un lugar. Resulta que en este pacífico pueblo de Cranford, la buena sociedad está formada casi exclusivamente por mujeres, solteras además, con mucho tiempo libro para especular, chismorrerar, idear, planear, cuchichear, hablar por los codos, aconsejar… pero también para preocuparse las unas por las otras con el mayor afecto posible.

La narradora es Mary Smith y será a través de sus ojos que vamos a enterarnos de todas las cosas que pasan en Cranford. Multitud de historias de los habitantes del pueblo que a vista general, forman una sola historia Historias muchas veces disparatadas o extravagantes. Pero para nosotros, los lectores, nuestras protagonistas serán las hermanas Jenkyns, Matilda (Matty) y Deborah, pero en especial y sobretodo, Matty. La querida Matty, tan dulce, encantadora, siempre intentando hacer las cosas del modo más correcto. Sensible y tierna con todos. Pero dentro del viaje conoceremos a la Señora Pole , la Señora Jamieson, la Señora Forrester y otras con las que nos reiremos, nos hará enternecer e incluso alguna lagrimita se nos podría escapar. A veces el aburrimiento (o las ganas de hacer algo) pueden ser tan apremiantes que alguien quiera coserle un jersey a su vaca… para que no pase frío… por ejemplo…

La ingenuidad de estas protagonistas te hará reír, con sus historias presentadas bajo una capa de fina ironía (tan típico en las novelas británicas) Elizabeth rememora su infancia con cariño, pero también con una visión crítica de la vida pueblerina en la que se crió y educó durante años.

Los hombres de los pueblos, cuando tenían ya una edad, se marchaban a las grandes ciudades a trabajar, se enrolaban en la marina o lo que fuera necesario para no quedarse en el pueblo, pues eso solo lo hacían los de una casta inferior, hasta el médico estaba mal visto verse con él y solo el vicario estaba exento. De ahí que la campiña inglesa de esta novela esté compuesta básicamente de mujeres. Todas con un nivel de vida medio, lo suficiente para sobrevivir y ahorrar un poco, pero no lo suficiente como para ir de forma lujosa, así pues, todas intentan disimular esa falta de un modo u otro entre ellas, para justificarse del por qué no llevan vestidos de seda. Porque en un pueblo, las apariencias son fundamentales,

Elizabeth Gaskell emplea un uso del lenguaje sencillo que, para el año en que se publicó, no se hace nada pesada. Entiéndase en el contexto histórico, no vamos a ver aquí reflejada, por muy sencilla que sea, una narrativa del tipo actual. Es amena, cada capítulo una historia, atrapa al lector. Es uno de esos clásicos que a día de hoy no lo podrías mirar y pensar: “Seguro que esto lo entendía la gente de antaño, pero yo hoy no lo entiendo y me aburre”. No, eso no te pasará con Cranford.


Charles Dickens fue el impulsor de esta novela. Incitó a su amiga Gaskell a que se animara a escribir sobre el pueblo de su infancia y por eso ella le otorgó unas líneas en su libro para nombrarlo. Así pues, se desarrolló en entregas periódicas del Household Words (muy típico de la época) que comenzaron en 1851 y acabaron en 1853, que fue cuando finalmente se editó en un solo libro, por cierto, revista que era dirigida por Dickens y bueno, quién mejor que Dickens para recomendarte este pedazo de obra. ¡Manos a la obra, chicos!






Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...