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16 dic. 2016

¿Qué haría Jane Austen? [Libro]



Viajando desde mi blog hacia este libro que a su vez, también se da un viajecito por el tiempo, creo que merecía mi atención para reseñarlo por un valor general de sentimientos que me ha dejado la lectura al finalizar. Una sonrisa en los labios y una nueva experimentación sobre la que, he considerado, buena caracterización sobre la realidad de nuestra protagonista Eleonor Pottinger, 200 años antes de todas sus comodidades, pero empecemos por el principio.

Si habéis visto primero la adaptación de Austenland, veréis un gran y enorme parecido con este libro y es que sucede que nuestra protagonista Eleonor, es una chica normal que ama Jane Austen y sus obras, las ha releído mil veces, ama a Fitzwilliam Darcy (cómo la inmensa mayoría en la que yo no me incluyo) y desearía poder viajar en el tiempo para vivir en la Regencia y conocer a esta gran autora. Ha sufrido un gran desengaño con su novio, pues no era lo que ella esperaba acabando así su relación, con una infidelidad muy dolorosa para ella. Todo este cúmulo de cosas consigue en ella despertar su gran necesidad de alejarse y desconectar, por lo cuál, decide registrarse en una convención sobre la regencia y pasar una semana en un lugar apartado para vestir y comportarse como una más de la época, aprovechando de esta manera que ella es una profesional de la costura, para diseñar más trajes sobre su época favorita.


El malentendido viene a manos de la muchacha de recepción que asegura, que su nombre no está en el listado y por lo cuál no le puede dar una habitación en el hotel porque está todo lleno, pero la verdad es que la joven muchacha se olvidó de apuntarla y para ser perdonada, le ofrece la única habitación que le queda, la que nadie quiere, la que única de la que todos huyen porque dicen estar encantada por dos fantasmas. Eleanor es una chica sensata que no cree en esas tonterías, acepta la habitación con tal de vivir su mayor y mejor experiencia en una falsa regencia, pero cuando despierta de su primera noche encuentra a dos chicas vestidas de la regencia sentadas a los pies de su cama contemplándola. Ellas, Mina y Deirdre, aseguran ser los fantasmas que todos ven, pero Eleanor solo puede pensar que es una buena representación del hotel para echarla y que no les denuncie por no apuntar su nombre en la lista desde el primer momento.

Eleanor Pottinger solo quería dormir un poco más, pero las dos hermanas no dejaban de hablar y de discutir sobre la forma en que podían convencer a Eleanor de que viajase en el tiempo para ayudar a sus antiguos yo a no ser seducidas por Lord Shermont y de ese modo evitar la muerte de su hermano Teddy. Eleanor al final accede, cediendo en la broma que ella cree que era, con la condición de que pudiera conocer a Jane Austen en persona y hablar con ella. Y así pues llegamos al momento en el que Eleanor encuentra la paz en la habitación, consigue volver a dormir y al despertar… todo está cambiado a su alrededor.
 
Así, a grandes rasgos comienza todo. Ya no recordaba la sinopsis que mi marido de leyó, así que me sorprendió encontrar en un libro que para mí, iba a resultar de lo más normalito, un misterio entre sus páginas ¡Pero lo que sí que no me esperaba yo es que tuviera escenas de sexo explícitas! Dado que el tema era de Jane Austen, yo ya iba con la mentalidad de que sería un libro más bien decoroso, pero mi mente tampoco podía saber lo que más adelante me iba a encontrar.

Lo mejor: De todos los libros que he leído ambientados en épocas pasadas, es el primero (y es un dato del que he disfrutado muchísimo, pues días antes había dado la casualidad (aunque no creo en las casualidades) de que habíamos estado mi marido y yo hablando sobre a qué época nos gustaría viajar en el tiempo y hablar sobre las ventajas e inconvenientes) en el que he podido leer casí con pelos y señales, la incomodidad real de la protagonista al viajar a un tiempo donde el agua no es corriente, donde la orina se echaba por la ventana, donde el hedor de las personas que no se bañaban se intentaba camuflar con litros de agua de colonia. La peste que había en la ciudad, la incomodidad de las ropas y hasta el asco de bañarse en una bañera de agua ya usada por la persona anterior. Me lo creído totalmente, es una buena caracterización de lo que podría sucedernos si viajásemos, como mínimo, a la regencia. La conclusión que tuvimos mi marido y yo (y este libro refuerza mi teoría) es que, por mi parte, solo viajaría en mis sueños a largo plazo y a corto plazo en la vida real, solo para un día, sería en la vida rural y en una familia de buena posición.

Lo peor: Por mi parte, que tengo siempre frescas las novelas de Jane Austen, me ha resultado bastante fastidioso encontrar a cada guiño de sus novelas, una aclaración de esta que va dirigido a los que no se han leído los libros. Empezaba sonriendo al encontrar un guiño y luego una mueca de fastidio al encontrar la aclaración porque sinceramente, me sacaba de la novela para recordarme por segunda vez lo que yo ya sabía. No lo he podido evitar aun pensando que habría gente que leería el libro sin ser fan de Jane Austen.



3 dic. 2016

Edenbrooke [Libro]








Estoy en mi cama, con el portátil sobre mí y una buena almohada mullida en mi espalda. Delante de mí tengo a mi marido que está en su ordenador. Lo miro con un brillo incandescente en la mirada, con el dulce sabor de su amor sobre mi piel y sonrío anticipadamente, siempre consigue ese efecto sobre mí, que sonría antes de tiempo con solo mirarle. Me siento tan complacida del amor que me da que el libro que acabo de terminar solo ha incrementado mi sensación explosiva por seguir soñando con otras historias, con otros personajes, en distintos lugares del mundo imaginable y no imaginable. Un amor imperecedero, que se va cociendo poco a poco, con tiernas y risueñas conversaciones, a veces con expresiones graves y de incertidumbre. Con bromas y risas; con malos entendidos y lealtades al honor caballerescas hacia la dama a la que se ama. Edenbrooke… he ido y he regresado de Edenbrooke y una parte de mí se ha quedado allí junto a Marianne y Philip.



Edenbrooke (2014)
Autora: Julianne Donaldson
Número de páginas: 417
Género: Romántica-histórica-blanca


Argumento:
  Marianne Daventry es una joven de 17 años que se siente tan atrapada en una ciudad, como es Bath, donde ella se siente tan insatisfecha, con un caballero que le dobla la edad que insiste en cortejarla y que a ella le da tanta repulsión que ha olvidado dar vueltas… Por suerte, una carta de su hermana le llega anunciando que está también invitada a la residencia solariega de su grandísima amiga Louisa. Marianne vive con su abuela en ese momento y ésta la deja marchar con la condición de que Marianne aprenda a comportarse como una auténtica dama elegante y refinada, como lo es su hermana melliza Cecily, pero antes de llegar a su destino, su carruaje es asaltado…



Que portada más preciosa, por favor, las dos que voy a exponer aquí. No se cuál de las dos me gusta más y en cuál de las dos me gustaría ser esa chica que va de espaldas adentrándose hacia su futuro.

Es totalmente lo que parece, una historia de siempre sin un gran misterio que resolver y si añadimos el ingrediente de que es del género del romance ya te puedes hacer hasta la idea de cómo va a acabar y si para colmo de males te has leído el argumento de ahí arriba, ya sabrás también quién será el apuesto caballero que se fijará en nuestra inocente y joven protagonista. ¡Pues si! Te voy a decir a todo que sí, pero hay amigo… no es lo mismo leerse un argumento y hacer ideas preconcebidas de cómo será el libro, que leértelo. Esto es otra historia. Es la primera novela de Julianne y madre mía… vaya bombazo de poesía con olores a clásico, con una traducción muy cuidada. Un velero llamado romance sobre un intempestivo mar llamado misterio.

Todo comienza en Bath en 1816, pero antes de ir allí, Marianne ha perdido a su madre en un terrible accidente y su padre herido por la pérdida solo quiere huir por lo que, manda a sus hijas a distintos lugares y él se va a otro. Marianne es enviada a Bath con su abuela y su tía Amelia y su hermana melliza a Londres a vivir la temporada, a rodearse de la alta sociedad y en esencia, a cazar un marido. Nos situamos en el periodo de la Regencia (el mismo que vivió Jane Austen) y Marianne lleva tanto tiempo sin la frescura del campo que ha olvidado ser feliz. Detesta al Sr. Whittles  y su acumulación de babas en la boca, su apretado corsé y los horribles poemas que éste se empeña en escribirle. Echa de menos su hogar, su hermana, su padre, su difunta madre y dar vueltas bajo los árboles, eso decididamente no es apropiado para una dama elegante, pero consigue por fin respirar cuando recibe una carta de su hermana anunciando que ella también ha sido invitada a Edenbrooke, residencia de los Wyndham. Su abuela, que solo desea lo mejor para ella se lo permite, pero con la condición de que ha de escribirle con frecuencia contándole qué es lo que está aprendiendo de su querida hermana para ser como ella, una hermosa y elegante dama. Marianne marcha junto con su doncella Betsy y cuando anochece, un disparo las despierta, alguien entra en el carruaje, disparan a su cochero, le roban su medallón… ¡Han asaltado su carruaje! Mal heridas les toca llevar a cuestas al cochero que parece herido y está inconsciente dentro de la cabina y Marianne se ve en la obligación de dirigir a los asustados caballos hacia algún punto de luz hiriéndose las palmas de las manos, hasta que se detienen en una posada para pedir ayuda. Allí conocerá a un hombre del que solo sabrá su nombre y le hará experimentar extraños sentimientos en su inexperto corazón ¡Aquí comienza todo!
No sé cuál de las dos portadas me gusta más.

Vi cómo los labios de Philip esbozaban una sonrisa al mismo tiempo que los míos. Se inclinó un poco hacia delante.

- Prometo no amarla por compasión –murmuró
Me ruboricé ante la idea de pronunciar las palabras prometo y amar en una misma frase… dirigida a Philip. Sin embargo, tenía que devolverle la promesa o estaría siendo muy descortés.
- Y yo prometo no amarle por su fortuna.

Es maravillosamente entretenido, me ha hecho reír, no podía soltar el libro y me ha robado horas de sueño por no poder abandonarlo, pero me era imposible no seguir para saber cómo le iba a Marianne y a Philip, que por cierto, que hombre tan encantador… Me he enamorado del modo en el que Julianne ha descrito el carácter de este apacible hombre, el modo en que le vibraban los labios para evitar no reír, sus bromas, sus indirectas. Conversaciones y más conversaciones en la biblioteca, a caballo, en la cena, sobre el césped, en la galería de cuadros, en la posada. Que preciosa velada la de la posada, donde cada uno pudo ser uno mismo, sin títulos, sin formalidades, sin restricciones. Ha sido una deliciosa manera de cocer a fuego lento un amor inmortal. Podemos conocer en profundidad al personaje de Marianne, sus dudas, incertidumbres, la lealtad a su hermana, el descubrimiento de sus sentimientos, el como va encajando piezas, el desvelo del misterio sobre la identidad de Philip. Me han parecido unos personajes muy reales, aunque el mayor pero que le encuentro es, que Marianne es demasiado madura para tener solo 17 años, por eso es que a veces se me olvidaba, lo cual no me ha importado porque eso solo la ha hecho más cercana a mí.

Cuando Julianne Donaldson comenzó a describir Edenbrooke en el libro, simplemente me quedé sin palabras… Edenbrooke tenía todo cuando una persona podía soñar, para cualquier amante de la naturaleza, para esconderse entre los árboles, para refrescar los pies en el río, para pararse sobre el puente de piedra que hay sobre él, para pasear… De hecho, Edenbrooke existe, no quizás con ese nombre, pero sí la localización en la que la autora se basó. Puedo imaginarme a Marianne, la que siempre ha vivido a la sombra de su perfecta hermana, dando vueltas bajo esos maravillosos árboles siendo ella misma.

El libro me ha absorbido, hacía muchísimo tiempo que una novela romántica no me dejaba tan exhausta, añorando más, sintiéndome triste al ver que las páginas se me iban acabando. Marianne no es la chica refinada de los títulos románticos clásicos y Philip me ha sorprendido en todo momento, yo me iba esperando una reacción y él me dado otra, siempre imprevisible. Existe un amor tan puro entre ellos que solo se sienten dichosos cuando están juntos. Delicioso… si el libro pudiera comerse, sería mi plato favorito.

En definitiva, Edenbrooke es una novela romántica de tipo clásico (o cómo he leído por Internet: A proper romance)  donde también hallarás un poco de misterio, aventura, pretendientes, risas, de personajes muy bien elaborados. Una lástima que el segundo libro que sacó no me fascinase tanto como éste.





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