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25 nov. 2016

El misterio de la guía de ferrocarriles [Libro]

El misterio de la guía de ferrocarriles (1936)
Autora: Agatha Christie
Número de páginas: 250
Género: Novela policíaca 




Argumento:
  Hércules Poirot recibe un día un anónimo avisando de que algo sucederá pronto. Un asesinato premeditado y a partir de ahí, otros se iban a suceder. Poirot se enfrenta a la mente perturbada de un asesino en serie que tras acabar con la víctima, deja cerca de ella una guía de ferrocarriles abierta. El Capitán Hasting, será una vez más, el compañero más ideal que Hércules podría tener a su lado.




Se encontraba Poirot en casa cuando recibe la visita de su más estimable amigo, el capitán Hastings, que recién acaba de llegar con su esposa de América del sur y con él, pronto llega una carta anónima anunciándole a Poirot que lo retaba en su inteligencia a descubrirlo. Al principio no sabían de qué se trataba, pero pocos días después descubrieron que se trataba de un asesinato y que semanas después, añadirían a sus conocimientos, que era un asesino en serie que dejaba por señales una guía de ferrocarriles junto a la víctima y ¡algo más! Según su conducta, mataba en el orden del alfabeto. Primero Alice, luego Betty… y así. Se puede decir que al menos, este ser desequilibrado tenía la decencia de ir avisando antes de matar. ¿Cuántas muertes más tendrá que cometer la mente perturbada del asesino antes de que las células grises de Poirot comiencen a unir cabos?

Primer error del asesino ya desvelado para ti: Desafiar a Hércules Poirot.

¡Patidifusa! Me dejó esta novela, o como dicen en mi pueblo ¡Patitiesa! Resulta que, después de 27 libros que he leído de ella, esta novela me ha hecho estremecerme de felicidad y de intriga, por una engañosa tristeza también al creer que Poirot no tendría su gran final, entre otras cosas, esta novela tiene un cambio estructural que antes no había visto antes en la tita Agatha. Eso me ha hecho regocijarme al principio para luego morir de la risa porque una vez más, yo me creía más lista que la autora. En verdad que me ha hecho muy feliz y me encantaría tener un botón de borrado manual en mi cerebro para poder volver a leerme este libro y volver a disfrutarlo como la primera vez.

Hastings sigue siendo el narrador de las historias de su arrogante, pero encantador amigo Poirot. El mayor y mejor de los detectives belgas, que no francés como siempre lo confunden. Desde este punto, siempre podemos ver la incapacidad del pobre Hastings en seguir los conocimientos de su amigo y nunca podemos saber más que Poirot, porque cuando Hastings le pregunta, Poirot siempre nos contestas (sí, a Hastings y al lector) que pensemos, observemos, escuchemos más detalladamente las conversaciones y reflexionemos. Pero acabamos siendo tan ineptos como Hastings y al final solo nos queda esperar hasta la explicación final. ¿Qué hay de excepcionar en esta novela con respecto a todas las que ya me he leído de ella? Que ahora tenemos a otro narrador, que habla en tercera persona y que será todo, todo, todo, repito, todo un desconcierto para nosotros.
 
He disfrutado una vez más de esta increíble y muy tierna pareja. Aquí nos presenta Agatha, a un Poirot un poco más envejecido, pero como los años pasan sin tocar ni un pelo de este detective, Poirot decide usar tinte para el cabello y así seguir evidenciando que él no engorda, sino que el sastre toma mal sus medidas o que nunca le aparece una caries, va al dentista solo para averiguar si sigue vivo. En verdad que en esta historia, he visto a un Hércules Poirot más bromista de lo usual, no me extraña que cada dos por tres Hastings estuviera gritándole sorprendido: ¡Poirot! xD Me encanta.
Tenemos al siempre indiscutible inspector que aparece en acción para quitarle el puesto a Poirot, pero que es un quiero y no puedo que desdeña en todo a nuestro detective con su más tópica frase de una ceja enarcada: ¿De veras? Detestable este hombre y más sabiendo que siempre pone en duda los métodos de Poirot, como siempre, él y todos los que vinieron antes que él y los que luego vendrán.


Todo se sucederá como debe ser, para sorprendernos y sentarnos a la mesa de todos los sospechosos mientras que Poirot, con mucha teatralidad y vanagloria, nos expondrá los hechos del cómo, cuando y por qué el asesino mató con sangre fría hasta desvelar el nombre que todos nos preocupaba desde su comienzo. Fantástico… simplemente fantástico toda la novela. ¡No digo nada más! Léetelo y luego me cuentas.



21 nov. 2016

Viaje al centro de la tierra [Libro]

No podía seguir con mi vida sin tocar al del tan aclamado escritor de ciencia ficción y aventuras. Como no ando muy segura en este terreno, prefería dejar que mi marido se leyese algo y de él y si le gustaba, pues que me lo recomendase y en fin, Viaje al Centro de la Tierra se convirtió en el primer libro que yo leía de Julio Verne.

Viaje al centro de la tierra (1864)
Julio verne
Número de páginas: 260


Argumento:  Otto Lindenbrock compra un interesante libro en una tienda judía y de éste cae un trozo de papel con un complicadísimo enigma que los llevará, a él y a su sobrino Axel, a la aventura de sus vidas. Viajar al centro de la tierra se convertirá en la única meta en la vida del profesor Lindenbrock.


Hoy vengo con algo de literatura juvenil… ¿Te estás riendo de mí? ¿Acaso no me crees? ¡Naturalmente que es literatura juvenil! Lo que pasa que no la reconoces porque no hay un romance pasajero, no existen los diálogos cortos y sin sentido. La ausencia de las formas coloquiales al hablar brillan por su ausencia y por supuesto como a día de hoy, no es una novela distópica. ¡Pero es juvenil! Es lo que se llevaba años atrás y que sin duda, se hecha en falta a día de hoy. Es la literatura que enganchó a millares de lectores de todas las edades y que tanto aprendieron de ella, que todavía la piensan con nostalgia y satisfacción y que dejaron una huella grabada a fuego en sus vidas. La literatura que hoy todos conocen por sus adaptaciones al cine, por sus parodias en los Sketch y que tanta cultura desprende.

No me tiréis piedras, es que cuantos más libros leo, más cuenta me doy de que “todos se han perdido menos yo”, suena a muy poquita humildad, pero no se trata de vanagloriarse, se trata de documentos, afirmaciones y comparaciones. De estudios y años de evolución que lo confirman y nada mejor que hacer lo que yo, para entenderme. Defiéndete con argumentos o calla hasta aprender.

Todo comienza con el profesor Lindenbrock que compra un antiquísimo libro en una tienda judía. Del interior de este libro cae un trozo de papel con un enigma que pronto decide querer resolver y a todos en casa los pone en ayuno hasta haberlo descifrado. Axel, su sobrino, sin darse cuenta lo resuelve, pero decide callar porque sabe que su tío no se detendrá ante nada hasta conseguir lo que el enigma dice. Viajar al centro de la tierra. ¡Qué espanto! Piensa Axel, una empresa ardua, difícil, inverosímil e imposible. Si su tío decide hacer las maletas lo llevará con él y jamás volverían, morirían. Estaba seguro de eso, pero el hambre al cabo de muchas horas pudo con él y acabó rindiéndose revelándole así a su tío la luz del gran misterio y con él, lo que Axel tanto temía.

Este joven esperaba encontrar consuelo en la mujer que ama, pero ésta también lo anima e incita a acudir a dicha aventura y así, tan pronto como Otto Lindenbrock lo tiene todo calcula, zarpan a Islandia, del lugar donde empieza todo. Es un comienzo muy gracioso o yo al menos me reí bastante con los pensamientos de Axel, con las respuestas de Lindenbrock, con los actos de Axel ante las vociferaciones de su tío cuando lo reclamaba. El viaje y esa manera de expresarse del sobrino, con sus deducciones sobre como de impaciente debía de estar su tío. Todo me resultó de lo más cómico. Luego de llegar a Islandia, Julio dio un giro de 360º a la narración y me zambullí en un mar de incertidumbres…


Que fascinante y aterrador, ambos sentimientos a partes iguales. Se me cortaba el aliento a momentos y no era hasta pasado el momento de tensión que sentía que estaba conteniendo el aire. Hacía mucho tiempo que una aventura no me llevaba tan dentro de la historia, yo creía ser Lindenbrock a ratos y a ratos Axel. El entusiasmo, el placer, la impaciencia y la motivación del profesor me era contagiada y yo también creía hacer fuerza con los pies, sentada yo en el sofá, esperando así que el tren que los desplazaba fuera más rápido. De Axel me queda toda su preocupación del comienzo, su terror por lo momentos culmines de la novela y la magnitud de su asombro en cada descubrimiento científico en el interior de la tierra, bajo el volcán Sneffels. Su pastosidad me hacía detenerme a mí en la lectura y sentir todo la presión que este joven sentía cuando fascinado, mirada hacia el techo y decía con total preocupación: “Estamos ahora mismo bajo todo el océano” Sí, yo también sentía creer que el techo cedía y que era aplastada por la kilométrica cantidad de agua que había sobre sus cabezas. Claro que el profesor, su tío, lo tranquilizaba diciendo que el techo no cedería, no lo había hecho durante tantos años y no lo iba a hacer ahora, pero… que impresión…

Todo se desarrolla de un modo tan fiel a la realidad que crees estar dentro, con ellos, viviendo la experiencia y sientes el hambre, la sed, el dolor, la desesperación, la fascinación, el miedo, el agua salpicándote, empequeñecido por el bosque de hongos y mil y una cosa que no imaginabas que contrarías bajo la corteza terrestre.
Una aventura maravilla que aún escribiéndolo aquí se me paraliza la respiración.
Es cierto que, el que haya leído más de Julio Verne sabrá, dedica tiempo a la ciencia en sus escritos, muchos tecnicismos, se toma su tiempo para hablarte de la cantidad de especies que hay de una misma flor, de un fósil o los tipos de minerales. En este caso no hace una excepción, pero a mí no me aburrió ni me apartó de la historia, pues solo un par de líneas de vez en cuando que si las lees con euforia de Otto o Axel, te sabrá a poco. Son términos de geología, mineralogía y paleontología que Verne traslada de su cabeza a sus escritos. Lo que demuestra cuan culto e inteligente era este hombre. De hecho todo parece tan creíble que no te lo cuestionas. Verne lo escribió de modo que no tuvieras que plantearte si es verosímil o no dicha empresa.

Una niña, así es como me sentí. Fuera de casa con la necesidad de no separarme de mi tío Otto… ¡Oh…! Que voz más desesperada y cariñosa al mismo tiempo la de Axel cuando llama a su tío en su peor momento. “¡Oh! Tío…!” Todavía al recordarlo escucho su voz en mi cabeza y se me encoge el corazón. Fascinante, no tengo más palabras para describir todo lo que viví dentro de ese volcán con el tranquilo de Hans, el implacable profesor Lindenbrock y la dulzura de Axel. Solo leedlo. Leed a esos personajes tan carismáticos, esa narración que no vacila, que no se pierde, que es rica en vocabulario. Aprende de él.











13 nov. 2016

Los habitantes del bosque [Libro]



Los habitantes del bosque (1887)
Autor: Thomas Hardy
Novela: Drama-costumbrista
Número de páginas: 452



Argumento:


Grace Melburr es una joven que recién llega de un internado que la convierte en la más refinada de Little Hintock y esto la lleva a pensar a su padre que, ya no es merecedora de su antiguo prometido, un campesino de casta humilde y decide mirar más allá, a alguien que esté al nivel de su hija Grace. Él solo quiere lo mejor para ella y su hija nunca querría que su padre sufriese y todo esto lleva a tomar siempre las peores decisiones


No sé yo en qué momento confundí película y libro, pero hasta Tomas Hardy me ha llevado.
Vi en Youtube una película llamada: Bajo el árbol del bosque. ¡Me encantó! Una típica película de triángulo amoroso, de una chica y dos chicos. Ambientada en una época pasada, de esas que me fascinan y quise averiguar si tenía película, porque quería saber más, quería experimentar leyendo la verdad de la historia. Quería ver hasta donde llegaban todos los clichés de la temática en su historia original.
La cuestión es que, no sé como vieron mis ojos que yo leí que estaba basada en el libro de Tomas Hardy, Los habitantes del bosque y yo loquita por ver esa historia que me apasionó en papel comencé a leer el libro. Todo parecía marchar muy bien hasta que sucedió esto… y aquello… y lo de más allá… 0_o Sí, así me quedé al seguir leyendo y descubrir que libro y supuesta adaptación no tenían nada que ver la una con la otra.

Busqué nuevamente por Internet y descubro que efectivamente, está basada en una novela de Tomas Hardy, no dice cuál, así que no sé de qué modo me inventé yo que era de la novela Los habitantes del bosque, supongo que por asociación de palabras, me puse a buscar nombres de las novelas de Hardy, leí algo de bosque, la película decía árbol y claro… ¡Pam! Ahí tenía yo mi invención. Así que ya la he leído y disfrutado, pues le hago una pequeña reseña, para recomendarla a todo aquél que quiera pasar un buen rato en el campo, entre altos y esplendorosos bosques.

Como todo clásico que llega a  mis manos o tablet, aprecio muchísimo la forma de escribir. Esa narrativa tan detallada, suave, experta, fluida. Llena de sentimientos, sabedora de la naturaleza humana, crítica y muchas veces mordaz. Inteligente y culta que llena toda la obra de referencias filosóficas, literarias y bíblicas. No puedo decir que tal cosa es normal de Thomas Hardy, porque es la primera novela que leo de él, pero he vivido varias semanas con sus personajes en un espeso bosque, lejos de la ciudad, estancada en las provincianas costumbres. Con abundante aire costumbrista y sabiendo de las costumbres de Little Hintock. Hardy nos retrata en todo momento ese paisaje del campo inglés, los atardeceres, los pájaros que se posan sobre las ramas, la lluvia que golpea las ventanas, lo húmeda que está la tierra para que una dama deba o no caminar sobre ella. Hardy no solo describe el paisaje, sino que añade los sentimientos de esa persona mientras contempla dicho espectáculo de la naturaleza. No tienes más remedio que sentirte dentro de cada uno de los personajes.


Como el bosque es el mayor escenario que comparte protagonista con Grace Melbury, una chica que acaba de llegar de acabar sus estudios, una fortuna para su padre que quiso darle a su hija, lo que él no pudo tener. Esto hace de ella una verdadera señorita, tanto que ella misma se siente fuera de lugar de nuevo en casa. Su nueva clase social, gracias a su nuevo intelecto y sabiduría hace que, su antiguo y actual prometido, un campesino corriente, Giles Winterborne, quede muy por debajo de sus posibilidades y al final su padre, que se sentía tan en la obligación de casarla con Giles, por errores del pasado, rompa su compromiso y decida buscarle alguien más propio y más cercano a la nueva clase social de su hija.
Para Grace hay dos hombres que su padre debe de elegir para ella, dado que en aquella época las mujeres poco teníamos que opinar, aquí comienza la historia, con la aparición de Fitzpiers Edred y su rango tan parecido al de Grace. Pese a que la joven siente más afecto por Giles, su amigo de la infancia, ella misma se da cuenta de que se encuentra en desventaja social, pero siente más temor que amor por Fitzpiers y sus misteriosas andanzas. Ella no puede herir a su padre y éste que solo quiere lo mejor para ella, decidirá por todos.
Los encuentros y desencuentros de los habitantes de Little Hintock los lleva a tomar, muchas veces, decisiones equivocadas que marcarán de por vida todas las demás decisiones, viéndose así obligados a luchar constantemente contra un destino hostil que no pueden evitar. A veces por las normas sociales que han de seguir o por la alta moral, pero siempre hacen de ellos que se extravíen de sus mayores y anhelantes deseos y hacen lo que pueden para ir sobreviviendo cada día.
La estampa de una puritana Grace, movida siempre por las leyes divinas, no puede satisfacer sus deseos, ni dejar de soñar que las rompe tampoco. Pensamiento constante al qué dirán los vecinos de una población victoriana del S. XIX regida por todos los ojos vigilantes de los habitantes de, en este caso, Little Hintock
El artífice de esta historia, con la ventaja de lo que su pluma habría de escribir sobre el papel, no nos quiere desvelar muchas cosas, pero parece inevitable que los personajes están condenados al fracaso una y otra vez, nunca satisfechos, que por más que intentan arreglar las cosas, solo las empeoran más. Yo por mi parte, siempre con mi espíritu optimista, espero hasta la última línea para saber si tendré mi gran final feliz, pero creo que con Thomas Hardy es vana mi esperanza…
Giles Winterborne, el eterno hombre esperanzado, siempre esperando el instante en que todo se ponga a su favor, solo sabe recibir cubos de agua fría, malas noticias, besos robados y sueños rotos. Me ha enternecido este campesino, con un corazón de oro, demasiado bondadoso para una indecisa Grace Melbury.
Sigo pensando que los clásicos no se pueden pasar de moda, pues en abundancia se puede encontrar semejanzas con nuestro presente, aunque algunas cosas te puedan resultar exageradas a día de hoy, no estamos tan lejos de aquella realidad ya que, yo opino, que el mundo va retrocediendo inconscientemente. Veo a diario en muchos ámbitos que muy poco a poco vamos retomando hábitos ya en desuso. Por eso los clásicos no se pasan y siempre son reales. La naturaleza humana, realmente ha cambiado poco, solo se enmascaran algunos detalles para parecer otra cosa, pero si raspas la superficie seguirás viendo lo que siempre ha habido y si no, te invito a lee Little Dorrit de Charles Dickens y luego me cuentas si no hay realidad de hoy en ese libro.
He leído que es la obra favorita de Hardy y está considerada como una de las mejores obras de la literatura inglesa del siglo XIX. Bueno, he llegado a ella por casualidad y me llevo una gran obra bajo el brazo de paso. Así que no hay nada de lo que arrepentirse.



5 nov. 2016

Matar a un ruiseñor [Libro]

A veces creo que voy con prisas, pero luego soy yo la que engaña a tales prisas. En 2015 escuchó la gran noticia de que Harper Lee se preparaba para hacer una secuela de Matar a un ruiseñor y bueno, como muchas otras veces me dije a mí misma que, bueno, es un clásico y si van a hacer una secuela pues tendría que empezar a leerme el libro. Al principio vinieron a mí tales prisas, apretándome con la ansiedad de abandonar el libro que tenía entre manos para empezar Matar a un ruiseñor, pero me dije: “¡No! Lo voy a empezar cuando me apetezca, porque no tengo ninguna prisa y no voy a dejar que me dominen. Ahora me lo voy a empezar cuando me de la gana a mí”
Así fue como aquella tarde casi no duermo por acabarme el libro que tenía entre manos para empezar Matar a un Ruiseñor a la mañana siguiente… pero fue porque a mí me dio la gana…

Matar a un ruiseñor (1960)
Autora: Harper Lee
Número de páginas: 416








Argumento:
  Scout Finch de seis años es la hija del abogado Atticus Finch y es hermana de Jem Finch, cuatro años mayor que ella. Viven en Maycomb, Alabama, y durante el verano conocen a un niño llamado Dill. Los tres juntos estarán aterrorizados por tres años por la casa de los Radley, donde se “esconde” Boo Radley. Inventarán e idearán siempre el medio para hacerle salir de casa, si es que está vivo. Mientras tanto, han de ir a la escuela, conocer a otras gentes, aprender lecciones de la vida y para eso, Atticus, el padre abogado de mediana edad, hace un papel excelente y ejemplar para todos los lectores.



Pasando por ser una novela que tuvo un éxito inmediato, que ganó el premio Pulitzer, que ha aparecido como una buena adaptación en la gran pantalla con grandes actores y que se ha convertido en un clásico de la literatura… para algunos será una bazofia. En este caso, para mí no lo fue, pero seguro que los hay que opinen que no es un gran libro. En fin, tampoco vino Lee a apuntarnos con un arma para leer su novela y condecorarla con grandes honores.
Yo había visto la adaptación hacía unos años atrás, o eso dice mi marido, porque yo no recordaba nada de nada hasta que llegué a ciertas partes del libro.

Dicen que los escritores escribimos mejor cuando plasmamos en el papel cosas ya conocidas por uno mismo, pues resulta que Harper Lee se insipiró precisamente en lo que te cuento. Matar a un ruiseñor está inspirada en las observaciones de una niña de 10 años (Lee) al conocer a sus vecinos y su familia por 1936 y sobre un incidente que por entonces ocurrió cerca de su ciudad.

Matar a un ruiseñor debería ser leído por todo el mundo, grandes y pequeños, porque seguro muchos pequeños entenderían lo que Scout dice, sus explicaciones y deducciones de todo lo que le rodea. Le agrega humor a la novela y ese punto de vista inocente que cuando somos mayores perdemos, de tal modo que en cierto modo nos insensibilizamos, como le pasó a Dill durante el juicio. Esas cosas que intentamos enseñarle a los más pequeños y que luego nosotros no nos aplicamos a nuestra vida. A los ojos de Scout y su hermano hay tantas injusticias en el mundo que lloran de frustración, pero que una persona mayor lo deja pasar como algo normal en la vida diaria.



Yo he sido una niña más que ha sido instruida y re-educada nuevamente por la mano de Atticus Finch, el padre de Scout (Jean Louise) y de Jem. Atticus es abogado y es una persona modelo. Las enseñanzas que intenta inculcarles a sus hijos son ejemplares. Es el molde de la honestidad, legalidad, cariño, respeto y honorabilidad que todo ser humano debería de ser consigo mismo y con su prójimo. Ejemplo de moral y de integridad para lectores y abogados. He leído en Wikipedia que un crítico decía sobre el impacto de la novela:

“ En el siglo XX, Matar a un ruiseñor es el libro más leído sobre el tema racial en Estados Unidos y su protagonista, Atticus Finch, es la imagen de ficción más duradera del heroísmo racial”

 Matar ruiseñores, que solo cantan y no hacen daño, es un acto malvado.

Es una novela que habla de muchas más cosas. Cuando Scout y Jem van al colegio, podemos ver el tema de las clases sociales, como en el aula hay niños de diferentes y dispares edades, no como aquí estamos acostumbrados. El trato entre ellos, el desconocimiento de la nueva profesora abre la puerta a nuestro conocimiento ya que, Scout nos explica por qué tal niño solo viene un día a clase o porqué otro no se trae el almuerzo. Enfatiza la tolerancia y condena los prejuicios.
A través de Scout vamos a vivir muchas aventuras, a preguntarnos como ella, ¿Qué es lo que pasa con Boo Radley? Cuando nos cuente su historia, parte de verdad y parte de la exuberante imaginación de los niños.

No te deja indiferente, el final es sin lugar a dudas frustrante. Palideces al darte cuenta de la cruda verdad que rodea el libro, como desde que Lee lo escribió hasta el día de hoy, apenas si ha cambiado el mundo y es triste, muy triste que acabes de leer el libro y sientas un dolor sordo en el pecho al pensar en las muchas, muchísimas injusticias de la vida. En el mundo en el que se van a criar los nuevos niños y lo peor de todo, darte cuenta de que las personas con los años no quieren cambiar. Atticus Finch intenta explicar en todo momento a sus hijos el comportamiento de esas personas que lo atribulan en su intento de defender a una persona, ¡ojo! Una persona, digo. Atticus siempre hablando a sus hijos del por qué de las cosas, siempre intentando que ellos no alberguen rencor en sus vidas. De tratar a todos por igual. La dignidad humana. Los derechos. Claro que tendremos muchos otros personajes que nos darán su versión contraria de las cosas, para que no nos quedemos con tan solo una cara de la moneda.

Estuve enganchada al libro dos días, no podía dejar de leer y siempre que hacía una parada, era para soltar el aire que tenía contenido y elevar el libro en alabanzas cuando mi marido me preguntaba, cómo lo llevaba. Por supuesto que se lo recomendé.







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