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21 nov. 2016

Viaje al centro de la tierra [Libro]

No podía seguir con mi vida sin tocar al del tan aclamado escritor de ciencia ficción y aventuras. Como no ando muy segura en este terreno, prefería dejar que mi marido se leyese algo y de él y si le gustaba, pues que me lo recomendase y en fin, Viaje al Centro de la Tierra se convirtió en el primer libro que yo leía de Julio Verne.

Viaje al centro de la tierra (1864)
Julio verne
Número de páginas: 260


Argumento:  Otto Lindenbrock compra un interesante libro en una tienda judía y de éste cae un trozo de papel con un complicadísimo enigma que los llevará, a él y a su sobrino Axel, a la aventura de sus vidas. Viajar al centro de la tierra se convertirá en la única meta en la vida del profesor Lindenbrock.


Hoy vengo con algo de literatura juvenil… ¿Te estás riendo de mí? ¿Acaso no me crees? ¡Naturalmente que es literatura juvenil! Lo que pasa que no la reconoces porque no hay un romance pasajero, no existen los diálogos cortos y sin sentido. La ausencia de las formas coloquiales al hablar brillan por su ausencia y por supuesto como a día de hoy, no es una novela distópica. ¡Pero es juvenil! Es lo que se llevaba años atrás y que sin duda, se hecha en falta a día de hoy. Es la literatura que enganchó a millares de lectores de todas las edades y que tanto aprendieron de ella, que todavía la piensan con nostalgia y satisfacción y que dejaron una huella grabada a fuego en sus vidas. La literatura que hoy todos conocen por sus adaptaciones al cine, por sus parodias en los Sketch y que tanta cultura desprende.

No me tiréis piedras, es que cuantos más libros leo, más cuenta me doy de que “todos se han perdido menos yo”, suena a muy poquita humildad, pero no se trata de vanagloriarse, se trata de documentos, afirmaciones y comparaciones. De estudios y años de evolución que lo confirman y nada mejor que hacer lo que yo, para entenderme. Defiéndete con argumentos o calla hasta aprender.

Todo comienza con el profesor Lindenbrock que compra un antiquísimo libro en una tienda judía. Del interior de este libro cae un trozo de papel con un enigma que pronto decide querer resolver y a todos en casa los pone en ayuno hasta haberlo descifrado. Axel, su sobrino, sin darse cuenta lo resuelve, pero decide callar porque sabe que su tío no se detendrá ante nada hasta conseguir lo que el enigma dice. Viajar al centro de la tierra. ¡Qué espanto! Piensa Axel, una empresa ardua, difícil, inverosímil e imposible. Si su tío decide hacer las maletas lo llevará con él y jamás volverían, morirían. Estaba seguro de eso, pero el hambre al cabo de muchas horas pudo con él y acabó rindiéndose revelándole así a su tío la luz del gran misterio y con él, lo que Axel tanto temía.

Este joven esperaba encontrar consuelo en la mujer que ama, pero ésta también lo anima e incita a acudir a dicha aventura y así, tan pronto como Otto Lindenbrock lo tiene todo calcula, zarpan a Islandia, del lugar donde empieza todo. Es un comienzo muy gracioso o yo al menos me reí bastante con los pensamientos de Axel, con las respuestas de Lindenbrock, con los actos de Axel ante las vociferaciones de su tío cuando lo reclamaba. El viaje y esa manera de expresarse del sobrino, con sus deducciones sobre como de impaciente debía de estar su tío. Todo me resultó de lo más cómico. Luego de llegar a Islandia, Julio dio un giro de 360º a la narración y me zambullí en un mar de incertidumbres…


Que fascinante y aterrador, ambos sentimientos a partes iguales. Se me cortaba el aliento a momentos y no era hasta pasado el momento de tensión que sentía que estaba conteniendo el aire. Hacía mucho tiempo que una aventura no me llevaba tan dentro de la historia, yo creía ser Lindenbrock a ratos y a ratos Axel. El entusiasmo, el placer, la impaciencia y la motivación del profesor me era contagiada y yo también creía hacer fuerza con los pies, sentada yo en el sofá, esperando así que el tren que los desplazaba fuera más rápido. De Axel me queda toda su preocupación del comienzo, su terror por lo momentos culmines de la novela y la magnitud de su asombro en cada descubrimiento científico en el interior de la tierra, bajo el volcán Sneffels. Su pastosidad me hacía detenerme a mí en la lectura y sentir todo la presión que este joven sentía cuando fascinado, mirada hacia el techo y decía con total preocupación: “Estamos ahora mismo bajo todo el océano” Sí, yo también sentía creer que el techo cedía y que era aplastada por la kilométrica cantidad de agua que había sobre sus cabezas. Claro que el profesor, su tío, lo tranquilizaba diciendo que el techo no cedería, no lo había hecho durante tantos años y no lo iba a hacer ahora, pero… que impresión…

Todo se desarrolla de un modo tan fiel a la realidad que crees estar dentro, con ellos, viviendo la experiencia y sientes el hambre, la sed, el dolor, la desesperación, la fascinación, el miedo, el agua salpicándote, empequeñecido por el bosque de hongos y mil y una cosa que no imaginabas que contrarías bajo la corteza terrestre.
Una aventura maravilla que aún escribiéndolo aquí se me paraliza la respiración.
Es cierto que, el que haya leído más de Julio Verne sabrá, dedica tiempo a la ciencia en sus escritos, muchos tecnicismos, se toma su tiempo para hablarte de la cantidad de especies que hay de una misma flor, de un fósil o los tipos de minerales. En este caso no hace una excepción, pero a mí no me aburrió ni me apartó de la historia, pues solo un par de líneas de vez en cuando que si las lees con euforia de Otto o Axel, te sabrá a poco. Son términos de geología, mineralogía y paleontología que Verne traslada de su cabeza a sus escritos. Lo que demuestra cuan culto e inteligente era este hombre. De hecho todo parece tan creíble que no te lo cuestionas. Verne lo escribió de modo que no tuvieras que plantearte si es verosímil o no dicha empresa.

Una niña, así es como me sentí. Fuera de casa con la necesidad de no separarme de mi tío Otto… ¡Oh…! Que voz más desesperada y cariñosa al mismo tiempo la de Axel cuando llama a su tío en su peor momento. “¡Oh! Tío…!” Todavía al recordarlo escucho su voz en mi cabeza y se me encoge el corazón. Fascinante, no tengo más palabras para describir todo lo que viví dentro de ese volcán con el tranquilo de Hans, el implacable profesor Lindenbrock y la dulzura de Axel. Solo leedlo. Leed a esos personajes tan carismáticos, esa narración que no vacila, que no se pierde, que es rica en vocabulario. Aprende de él.











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