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13 nov. 2016

Los habitantes del bosque [Libro]



Los habitantes del bosque (1887)
Autor: Thomas Hardy
Novela: Drama-costumbrista
Número de páginas: 452



Argumento:


Grace Melburr es una joven que recién llega de un internado que la convierte en la más refinada de Little Hintock y esto la lleva a pensar a su padre que, ya no es merecedora de su antiguo prometido, un campesino de casta humilde y decide mirar más allá, a alguien que esté al nivel de su hija Grace. Él solo quiere lo mejor para ella y su hija nunca querría que su padre sufriese y todo esto lleva a tomar siempre las peores decisiones


No sé yo en qué momento confundí película y libro, pero hasta Tomas Hardy me ha llevado.
Vi en Youtube una película llamada: Bajo el árbol del bosque. ¡Me encantó! Una típica película de triángulo amoroso, de una chica y dos chicos. Ambientada en una época pasada, de esas que me fascinan y quise averiguar si tenía película, porque quería saber más, quería experimentar leyendo la verdad de la historia. Quería ver hasta donde llegaban todos los clichés de la temática en su historia original.
La cuestión es que, no sé como vieron mis ojos que yo leí que estaba basada en el libro de Tomas Hardy, Los habitantes del bosque y yo loquita por ver esa historia que me apasionó en papel comencé a leer el libro. Todo parecía marchar muy bien hasta que sucedió esto… y aquello… y lo de más allá… 0_o Sí, así me quedé al seguir leyendo y descubrir que libro y supuesta adaptación no tenían nada que ver la una con la otra.

Busqué nuevamente por Internet y descubro que efectivamente, está basada en una novela de Tomas Hardy, no dice cuál, así que no sé de qué modo me inventé yo que era de la novela Los habitantes del bosque, supongo que por asociación de palabras, me puse a buscar nombres de las novelas de Hardy, leí algo de bosque, la película decía árbol y claro… ¡Pam! Ahí tenía yo mi invención. Así que ya la he leído y disfrutado, pues le hago una pequeña reseña, para recomendarla a todo aquél que quiera pasar un buen rato en el campo, entre altos y esplendorosos bosques.

Como todo clásico que llega a  mis manos o tablet, aprecio muchísimo la forma de escribir. Esa narrativa tan detallada, suave, experta, fluida. Llena de sentimientos, sabedora de la naturaleza humana, crítica y muchas veces mordaz. Inteligente y culta que llena toda la obra de referencias filosóficas, literarias y bíblicas. No puedo decir que tal cosa es normal de Thomas Hardy, porque es la primera novela que leo de él, pero he vivido varias semanas con sus personajes en un espeso bosque, lejos de la ciudad, estancada en las provincianas costumbres. Con abundante aire costumbrista y sabiendo de las costumbres de Little Hintock. Hardy nos retrata en todo momento ese paisaje del campo inglés, los atardeceres, los pájaros que se posan sobre las ramas, la lluvia que golpea las ventanas, lo húmeda que está la tierra para que una dama deba o no caminar sobre ella. Hardy no solo describe el paisaje, sino que añade los sentimientos de esa persona mientras contempla dicho espectáculo de la naturaleza. No tienes más remedio que sentirte dentro de cada uno de los personajes.


Como el bosque es el mayor escenario que comparte protagonista con Grace Melbury, una chica que acaba de llegar de acabar sus estudios, una fortuna para su padre que quiso darle a su hija, lo que él no pudo tener. Esto hace de ella una verdadera señorita, tanto que ella misma se siente fuera de lugar de nuevo en casa. Su nueva clase social, gracias a su nuevo intelecto y sabiduría hace que, su antiguo y actual prometido, un campesino corriente, Giles Winterborne, quede muy por debajo de sus posibilidades y al final su padre, que se sentía tan en la obligación de casarla con Giles, por errores del pasado, rompa su compromiso y decida buscarle alguien más propio y más cercano a la nueva clase social de su hija.
Para Grace hay dos hombres que su padre debe de elegir para ella, dado que en aquella época las mujeres poco teníamos que opinar, aquí comienza la historia, con la aparición de Fitzpiers Edred y su rango tan parecido al de Grace. Pese a que la joven siente más afecto por Giles, su amigo de la infancia, ella misma se da cuenta de que se encuentra en desventaja social, pero siente más temor que amor por Fitzpiers y sus misteriosas andanzas. Ella no puede herir a su padre y éste que solo quiere lo mejor para ella, decidirá por todos.
Los encuentros y desencuentros de los habitantes de Little Hintock los lleva a tomar, muchas veces, decisiones equivocadas que marcarán de por vida todas las demás decisiones, viéndose así obligados a luchar constantemente contra un destino hostil que no pueden evitar. A veces por las normas sociales que han de seguir o por la alta moral, pero siempre hacen de ellos que se extravíen de sus mayores y anhelantes deseos y hacen lo que pueden para ir sobreviviendo cada día.
La estampa de una puritana Grace, movida siempre por las leyes divinas, no puede satisfacer sus deseos, ni dejar de soñar que las rompe tampoco. Pensamiento constante al qué dirán los vecinos de una población victoriana del S. XIX regida por todos los ojos vigilantes de los habitantes de, en este caso, Little Hintock
El artífice de esta historia, con la ventaja de lo que su pluma habría de escribir sobre el papel, no nos quiere desvelar muchas cosas, pero parece inevitable que los personajes están condenados al fracaso una y otra vez, nunca satisfechos, que por más que intentan arreglar las cosas, solo las empeoran más. Yo por mi parte, siempre con mi espíritu optimista, espero hasta la última línea para saber si tendré mi gran final feliz, pero creo que con Thomas Hardy es vana mi esperanza…
Giles Winterborne, el eterno hombre esperanzado, siempre esperando el instante en que todo se ponga a su favor, solo sabe recibir cubos de agua fría, malas noticias, besos robados y sueños rotos. Me ha enternecido este campesino, con un corazón de oro, demasiado bondadoso para una indecisa Grace Melbury.
Sigo pensando que los clásicos no se pueden pasar de moda, pues en abundancia se puede encontrar semejanzas con nuestro presente, aunque algunas cosas te puedan resultar exageradas a día de hoy, no estamos tan lejos de aquella realidad ya que, yo opino, que el mundo va retrocediendo inconscientemente. Veo a diario en muchos ámbitos que muy poco a poco vamos retomando hábitos ya en desuso. Por eso los clásicos no se pasan y siempre son reales. La naturaleza humana, realmente ha cambiado poco, solo se enmascaran algunos detalles para parecer otra cosa, pero si raspas la superficie seguirás viendo lo que siempre ha habido y si no, te invito a lee Little Dorrit de Charles Dickens y luego me cuentas si no hay realidad de hoy en ese libro.
He leído que es la obra favorita de Hardy y está considerada como una de las mejores obras de la literatura inglesa del siglo XIX. Bueno, he llegado a ella por casualidad y me llevo una gran obra bajo el brazo de paso. Así que no hay nada de lo que arrepentirse.



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