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3 abr. 2015

Kate y Leopold

Kate and Leopold (2001)
Director: James Mangold
Duración: 121



Argumento:
Kate es una mujer de negocios que hace tan solo un mes, se separó de su novio que vive en el piso de arriba. Stuart es un hombre de ciencias que acaba de descubrir donde está el portal del tiempo. Por accidente lleva consigo a un hombre del pasado que llevará al desconcierto de Kate, pues sus actitudes pasadas de moda la sacarán de quicio y para ella, es un actor que no sabe cuando parar en su papel de hombre renacentista, pero cuando llegue el momento de precisar de su ayuda, poco le importará que sea actor o realmente un hombre del siglo XIX.



Es 28 abril de 1876. Se trata de un hombre ingenioso, tiene grandes ideas. Su mundo decae por momentos y su título con él arrastrando una bancarrota familiar que intenta liberar, de forma obligatoria, con el matrimonio. Con alguna mujer rica que lo siga elevando en sus estatus de Duque. Abandonar sus sueños sin futuros y aventurarse al matrimonio, con aquél sentimiento fingido que en su original ni fugazmente a sentido y que es nombrado como el elixir de la felicidad. Amor.


La historia comienza así, mientras que un giro de acontecimientos en su aburrida vida lo lleva a alimentar la curiosidad sentida por un peculiar hombre al que lo ve hacer extraños movimientos, con un pequeño aparato que se acerca al ojo y haciendo clic en personas y libros. Corre tras él con su caballo a todo galope en una tormentosa noche, donde debiera estar eligiendo mujer que lo salve de su pobre destino, pero consigue aproximarse demasiado a aquél sospechoso, tanto, que su vida cambiará al avanzar hasta el S. XX


¿Cuán desconcertante sería para ti o para mí viajar a 1876, con toda la información de la que ya disponemos? Bueno, cuánto más para un hombre que no sabe absolutamente nada del futuro. La caja tonta de la tele, un mundo entero con gente muy chiquitita dentro. Obligarnos a recoger los excrementos de nuestros perros por la calle o agitar una simple espuma de afeitar para alguien que lo desconozca, puede ser, no irritante ni frustrante. ¡Sino asombroso y pasmódico!


El causante de trasladar a Leopold al futuro es Stuart, un aspirante a premio nobel que descubre, no la manera de construir una máquina del tiempo, sino mediante fórmulas, un portal en un lugar concreto que te transporte atrás en el tiempo. Cuando Leopold lo alcanza en un intento de averiguar qué hacía, cae con él cuando Stuart intenta regresar a su tiempo, pero en sus cálculos no entraba el llegar acompañado.


El traspaso del portal genera una parada de los ascensores en toda New York, lo que provoca que Stuart, a la mañana siguiente, intente coger el ascensor de su piso para sacar a su perro, se abran las puerta y no exista cabina alguna que lo transporte, por lo que cae por el hueco del ascensor, dejándole unas heridas que lo imposibilitarán para acompañar a Leopold. ¿Quién asumirá el papel? Su ex novia Kate del piso de abajo.


Kate McKensie, interpretada por una Meg Regan a la que no han sabido vestir de ningún modo femenino, demasiado delgada para un vestido y con un pelo que me gustaría arrancarle para que no estorbase más en la visión de sus ojos. No sé que me ha irritado más, su forma de vestir o la dobladora que tiene. Pero como Kate, es una mujer fuerte, independiente, que lleva trabajando ya muchos años y que ha de soportar la carga de un hermano que no sabe labrarse el futuro. Encuentra a Leopold en la casa de su ex novio sin entender su modo de vestir, hasta que decide achacarlo a lo más evidente para ella. Un actor.


Es normal que le cueste creer, que le molesten sus modales o incluso la ofendan porque la hagan parecer débil, cuando lleva su vida y la de su hermano para adelante. Pero después de interceptar a un ladrón, el modo en que la monta en el cabello, la ayuda en su apuro, une todas las piezas anteriores desde que lo conoce entonces se pregunta si es real, que un hombre como él pueda existir o si en verdad es la historia que le han contado de que fuera de otro tiempo. Pero no puede apartar la mirada de él, no puede, sencillamente queda prendada al no poder evitar enamorarse de todo un hombre con buenos modales que la haga sentir una princesa.


Para ellas, ese tipo es un sueño, es guapo honrado, cortés, se levanta cuando entras a una habitación, te trae bollitos a la cama y si come su margarina... tal vez se reduzcan tus caderas y se presente en tu casa.

Hoy en día es verdad, que ver a un hombre de refinados modales, que sepa decir con más de una docena de palabras lo bonita que es la mujer que observa, sin tener que decir las vulgares expresiones de un discoteca, te cuestiona el hecho de si será real, actor, un demente, un desesperado o si usa una nueva técnica para ligar. Ya que es poco probable que existan más de 10 hombres sobre la faz de la tierra que tengan el carisma de un hombre del siglo de XVIII o XIX para enamorar a una mujer, colmarla de atenciones y omita los pensamientos machistas de tales épocas.


Leopold es el hombre que gusta a todas las mujeres, pero que para ser realistas, puede que con el paso del tiempo, ya que no estamos acostumbradas a tales menciones de atención todo el tiempo, nos produzca aburrimiento o nos deje de gustar a los pocos meses, pese a que sea lo primero que nos haga enamorarnos. Sin embargo, es el ideal que la mayoría de nosotras solemos buscar cuando describimos a nuestro príncipe azul.

Yo encontré el mío.

1 comentario:

  1. Está película la tengo en mi estantería de lo bonita que es, es una historia sencilla pero el protagonista la borda, me encanta su forma de ser y en fin, es una película que no cuesta vez y me encanta.

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*O* Por favor... lee bien la entrada antes de postear.
♥ Gracias ♥

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