Las tardes con migrañas son provechosas cuando la cabeza no te estalla y te permite mantener una conversación con alguien. Una de esas tardes, fue como una visión maravillosa para mí. Contemplábamos, en el balcón sentados los dos, el marido y yo, la espectacular puesta de sol aquél sábado de verano y el marido comenzó a explicarme lo que estaba aprendiendo acerca de cómo funcionaba la luz y las sombras (debido a que está queriendo aprender a dibujar) Yo escuchaba atentamente, comprendiendo por fin lo que significaba que, por tantas veces, yo escuchase la tan repetida frase: También conoces a Dios cuando miras su creación.


