Tocaban las 8 y media de la mañana y me quedé, por unos segundos, observando la iglesia con su gran campanario y su incesante llamado a la muchedumbre, creyente, a contestar con plegarias y ruegos, pero a esa hora, de temprana mañana, el pueblo parecía todavía, por esa parte por donde yo estaba, bastante dormido.
''Guardando a Dios en casas'' esto me vino a la mente
mientras, todavía ahí parada, contemplaba la iglesia y su repiqueteo. Entonces,
me sentí molesta. ¿Hasta cuándo, el ser humano, va a seguir insistiendo en
querer controlar lo que es, por
naturaleza, imposible?

