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10 mar 2017

Ganando en mitad de la batalla

Iván Aivazosky
  

Mi Señor me enseña a luchar en mitad de la tormenta y a no dejarme llevar por el miedo de las olas que están a mi alrededor acechando para derribar mi barco.

Mi Señor me da las fuerzas en el momento más álgido de la tormenta, cuando mis fuerzas ya no pueden sostener la gruesa cuerda que sostiene el mástil más importante de mi barco y mis manos están llenas de heridas y quemadas por la fricción de la cuerda en mis manos, entonces yo me abandono, suelto la cuerda casi desfallecida y él la agarra por mí.

Mi Señor me da la paz para que yo me vaya a descansar mientras las olas inundan mi barco, mientras las velas son rasgadas por el poderoso viento y no me da temor escuchar el crujir del barco en son de queja mientras voy a mi camarote, porque sé que mi Señor está cuidando de todo y que yo no me tengo que preocupar.

Me voy a la cama y encuentro sus manos, esperándome en forma cóncava para resguardarme del aire que se cuela por entre la madera; me tapo con su gruesa manta de paz, que me permite conciliar el sueño y duermo cuando todo a mi alrededor parece que se hunde y se desquebraja, porque el Capitán de mi barco es Mi Señor y estando segura que él es mi Capitán y mi timón. ¿De qué temeré?

Mi Señor cogerá la ruta más segura para mí aunque yo no entienda que tengamos que pasar por mitad de la tormenta, porque él sabe lo que es mejor para mí.


Ahí descansaré…

3 mar 2017

La puntualidad --> ¿Normalidad o falta de respeto?

Una vez una persona sierva de Dios fue invitado en una ciudad para hacer una serie de conferencias al respecto de la Biblia. Debía de estar un tiempo y todos los días hablar sobre algo distinto. Él y su mujer estaban muy contentos porque mucha gente venía, pero el día donde él debía de tratar sobre el tema de "Las ofrendas y diezmos" muchos asientos estaban vacíos. 


No sé si voy a tocar alguna fibra de algunas personas, pero como todavía estamos en un país libre y gracias a Dios todavía se puede hablar de todo (a veces hasta en demasía), pues no quiero desaprovechar el tiempo que el Señor me da para poder hablar de algo tan importante como la PUNTUALIDAD. Porque la puntualidad es una norma básica de la educación.

Lo primero y principal de todo es, que cuando una persona llega tarde y lo digo para los que tienen por costumbre hacerlo siempre, no piensan en absoluto en la persona que está esperando por ellos. No, no lo hacen, lo digo aunque pienses que suena que ofende, pero es la verdad, porque de seguro que esa persona no llega tarde a su trabajo, ni se retrasa en dejar al niño en el colegio y casi seguro que son de los van al cine y van antes de tiempo hasta para ver empezar los trailers. ¿Entonces por qué llegar tarde a una cita con tu amigo o familiar? Te preparas con tiempo para ir al trabajo, pero ¿te da igual llegar tarde y hacer esperar en la calle a la persona con la que has quedado? ¿y si ese día está lloviendo? ¿o hace frío? ¿O esa persona está ese día costipada? Claro que hay que ser tolerantes, todos tenemos problemas, inconvenientes, atrasos, pero ¿¿siempre?? Siento decirte que es una pena que estas personas lleguen tarde para unas cosas y para las que les conviene llegar pronto sean puntuales, porque luego, estas mismas personas cuando reciben un retraso de alguien entonces las critican ¿No se dan cuenta de su propio error? ¿o simplemente ellos ven normal llegar tarde, pero los demás no tienen el derecho de hacerlo?


Cuando yo quedo contigo a las 6 de la tarde, tengo planes de acabar a cierta hora para seguir con mi planes de la tarde, pero lo que no puedo estar pensando es, en llegar a las 6 a la esquina de tal sitio y estar de pie pasando frío, o calor durante media hora o más porque ahora, también todo lo que tenía pensado para hacer después, también lo he de retrasar ¡O cancelar! porque ya llego tarde a la siguiente cita. Mientras esa persona que está en su casa arreglándose a las 6, hora a la que se supone debía de estar en el lugar citado, la otra está de brazos cruzados por más de media hora sin hacer absolutamente nada. ¿Tengo derecho a quejarme al decir que me están robando tiempo de mi vida cuando se dice que el tiempo es oro y yo estoy allí, de brazos cruzados esperando por una persona que no me tiene en consideración? ¡Me están robando mi tiempo! Y encima lo estoy consintiendo. Que nuestra inmensa capacidad de justificarnos no te haga pensar que tienes derecho a llegar tarde o que no es para tanto, porque si vas a llegar tarde y lo sabes, queda a la hora que sabes que llegarás bien, que no hay problema en decirlo y si a mi no me viene bien esa nueva hora, pues ya encontraremos el día adecuado para quedar. Porque luego sois los primeros en quejaros y despotricar cuando os dejan plantados a vosotros, no os gusta ¿verdad? Pues no lo hagáis. Utilizar el "Ponerme el zapato de la otra persona"

Hago un llamado para las personas que llegan puntuales al trabajo o a lo que les conviene, pero saben dejar tirada a las personas en la calle por el tiempo que ellos quieran. Por favor, hacer con vuestro tiempo lo que os de la gana, pero con el tiempo de los demás, no juguéis.

"Haz a los demás todo lo que quieras que te hagan a tí"
Mateos 7:12 ~

25 feb 2017

Lark Rise to Candelford [1ª temp]





(Mini serie BBC) Lark Rise to Candleford (2008)
Basada en la novela de Flora Thompson
Número de capítulos: 10
Género: Drama, costumbrista




Argumento:

Todo gira en torno a un pequeño pueblo de Inglaterra a finales del s. XIX llamado Lark Rise y su ciudad más próxima, Candleford. Ésta tiene una oficina postal que regenta Dorcas Lane, herencia de su padre. Éste será el punto de unión de todos nuestros protagonistas Laura Timmins es una joven que se ve en la obligación de dejar su hogar para trabajar en la oficina postal y será desde su punto de vista que veamos la historia de cada uno.









Acababa de terminar con la miniserie de la BBC Cranford. Me puse con Lark Rise to Candlefor y me tope con algunos actores repetidos de la miniserie anterior ¡Qué gracia! Y los que no eran repetidos, eran de las mismas series en las que trabajan sus compañeros. O sea, un gran reparto.


En la casa de los Timmins de Lark Rise hay ya demasiados miembros y Laura es lo suficientemente mayor como para que comience a trabajar. Su madre es prima de Dorcas Lane y entre ambas acuerdan que Laura vaya a trabajar allí. Como es normal, la adaptación al comienzo será complicada, dado los prejuicios que la gente rica de Candleford tiene de los pueblos. Pero Laura (Olivia Hallinan) es fuerte, dice lo que piensa y poco a poco, el ejemplo de Dorcas será su guía. Pese a que no parezca la protagonista de esta serie, la he visto una muchacha de lo más enérgica, activa, bastante inteligente, aunque en ocasiones se deje llevar por otras decisiones. Su actuación me acabó sorprendiendo, pero para bien.

A Dorcas, Miss Lane, cualquier cosa que le gusta, va seguida de la frase es mi única debilidad y eso siempre me provocaba una sonrisa. Es optimista, segura de sí misma e inteligente ¡Qué mujer más divertida! Y lo digo en muchos sentidos, pero el que más me ha gustado ha sido el de saber hacer de algo prohibido a algo legal, algo que no sería muy correcto, en excusable. Pero puede que esos actos no sean siempre lo más aconsejable. Dorcas Lane (Julia Sawalha, también conocida en la miniserie de Cranford) es una mujer atractiva con un pasado triste a causa de frases que se le marcó de su difunto padre como la de El amor en difícil ocasiones atraviesa las barreras de la sociedad.  Y hay que resaltar, la palabra: Difícil.

Está visto que, no importa cuál sea el personaje ni la serie, Brendan Coyle que aquí interpreta a Robert Timmins, tiene espíritu legal, revolucionario, de líder, no soportar las injusticias y aquí además es todo un artista creativo que sabe esculpir preciosos dibujos sobre una roca. Su mujer, la que antaño conocimos como Charlotte Lucas, fiel amiga de Elizabeth Bennet en la versión de 2005 y como ya digo, también en la miniserie de Cranford, es Claudía Blakley, que interpreta a una trabajadora Emma Timmins, mujer que a veces sabe más de lo que debería por ser mujer y por eso es criticada duramente por su marido. Las mujeres no deberían de ser tan inteligentes ¡No lo digo yo! Pero les era un problema en esos tiempos.


Cada capítulo es casi conclusivo y digo casi, porque, aunque la trama principal no erradica al final del episodio, si el tema que al comienzo se trata. Otro que va aparte de lo principal. Se nos da una reflexión y al siguiente capítulo vuelta a empezar con otro problema que se soluciona al final, mientras que la trama principal, sigue su curso sin detenerse. Lo que aquí cuenta, son los pequeños detalles, del día a día de cada personaje de un modo sencillo y tranquilo.

En conclusión, es una serie que no se hace pesada, todos los personajes se distinguen por algo, adoras a muchos y protestas por las metomentodos de las Hermanas Pratts, que también tendrán su momento para hacernos ver, que no son más que nadie, por mucho que ellas quieran elevarse. Todos tendrán su momento de lucirse y de abrirse al espectador. Tiene hasta cuatro temporadas y ya me dispongo a ver la segunda.




14 feb 2017

El amor ~

El amor es paciente, es bondadoso.
El amor no es envidioso ni jactancioso ni orgulloso.
 No se comporta con rudeza, no es egoísta, no se enoja fácilmente, no guarda rencor. 
El amor no se deleita en la maldad, sino que se regocija con la verdad. 
Todo lo disculpa, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta.
~ 1ª Corintios 13: 4-7



Sin duda es un amor que va más allá del ser humano. Esta descripción está, sin duda, más allá de lo que cualquier ser humano pueda sentir jamás. Es un amor que se nos escapa de las manos.
Cuando del amor se trata, difícilmente llegamos a ser pacientes, mucho menos bondadosos cuando sentimos envidia o nos enorgullecemos de la pareja que tenemos con fines egoístas.

Es precisamente, creo yo, cuando uno está enamorado que se enfada con facilidad y cuando nos hacen daño, nos rompen el corazón, nos enteramos que ha habido una infidelidad ¿No guardamos rencor, ira o venganza? Y si conseguimos nuestro propósito de vengarnos, ¿No contradice acaso eso a "El amor no se deleita en la maldad"? 
Solo un amor incondicional, que no espera que sea devuelto puede tener este tipo de amor. Solo un amor que está dispuesto a darlo todo por amor y no esperar que le den una recompensa puede soportar toda infidelidad y mentira. Este tipo de amor es el de la paciencia infinita, siempre esperando a que su amado regrese a sus brazos. 

No hay otro nombre como el de Jesucristo, quién dio su vida por todos, por los que lo amaron y por los que le escupieron y azotaron. No hay otro nombre como el de Jesús quién siempre me espera con los brazos abiertos cada vez que le doy la espalda y que siempre me recoge con amor. No hay otro Dios que describa en el libro de la Biblia un amor como este.

Incondicional
Fiel
Paciente
Bondadoso
Sin maldad
...

Solo me queda el intento cada día de imitar este amor hasta el final.

11 feb 2017

Seis cosas que me ponen violenta

Porque sí. Porque soy una persona muy positiva, hasta rozar la cólera de mi marido. Porque me encanta reír y hacer felices a los demás. Porque me gusta ir por la calle tarareando para mis adentros la canción que ese día me llama la atención y porque soy de lo más pacífica, hasta decirme Santurrona. ¡Por qué entonces el mundo me provoca para que saque la bestia dormida que habita en mí!


Para todos los que quieren vivir en un mundo de paz, pero que el gentío solo desea provocarles haciéndoles arrugar la cara en un terrible gesto de desaprobación, hasta casi escupir en el suelo o lanzar un par de bofetadas. Ahí van seis situaciones que me sacan de mis casillas y hacen que mi marido me lance miradas moribundas y de extrañez.

1-) En un día donde el tiempo va contra reloj, tengo prisas por hacer todo lo que tengo pendiente en mi lista de tareas y solo deseo llegar a casa con prontitud y tirarme a la bartola. ¡Ahí! Es ahí donde el mundo se pone contra mí y siento una frustración elevada a la máxima exponencial, cuando los idiotas de turno que caminan delante de mí, creyendo que son los dueños de la calle ¡se detienen sin previo aviso y consiguen que yo frene en seco para no devorarlos y quitarlos de en medio! Claro está que es una acusación inválida, ya que ellos no saben que yo voy con prisas ¡Pero como me fastidia!

2-) Los señores ancianos, sí, los que se creen que por ser arrugados, andar despacio y mirarte por encima de sus gafas, casi siempre sucias, tienen todos los derechos reservados a caminar por el centro de las aceras, a ocupar todos los bancos de los parques en sombra, a hacerte levantar de la silla en la sala de espera del médico o en el autobús porque de un momento a otro se les va a salir la cadera de su sitio. ¡Señores ancianos! El mundo sigue sin girar a vuestro alrededor y a mí me crispa los nervios tener que ir subiendo y bajando las aceras en calles estrechas donde los coches en los pueblos pasan a gran velocidad como si estuvieran todavía en la autovía, habiendo cabida para dos personas si tan solo se ladearan.

3-) Las puertas, los muebles, los marcos de las puertas, las esquinas de las camas. Todo parece ponerse en mitad de tu camino cuando vas por casa casi en volandas por el mismo aire que te arrastra de un lado para otro con frenesí. Golpe en el brazo con la manivela de la puerta, raspón en la espinilla con la esquina metálica de la cama, fisura en los huesecillos de la mano al girar una esquina y comerte el tabique por no haber abierto más la curva al pasar. Tropezarte con la silla que alguien dejó por el medio y dejarte los dientes en el suelo. Creo que las casas deberían ser circulares y con todos los muebles, cuadros y habitaciones tapiadas por paredes que, al presionar cierto botoncillo, estas se levantasen y entonces apareciesen. Ya lo dicen las estadísticas, hay más accidentes por labores domésticas que en los andamios de las construcciones.
4-) ¿Por qué han de existir los llamados Tontos de turno? ¡Por qué! Que felicidad es para mí salir en las noches de verano, al fresquito de la luna (en los países donde a las 21:30 de la noche no hace todavía 40ºC) Pasear cogida de la mano con la persona que amas, sentarse en un parque donde puedo asentar mi cabeza en su musculoso hombro. Escuchar los últimos trinos de los pájaros que revolotean de un árbol a otro ¡Y Placa! Ahí es donde entra en juego ¿Quién? Pues el tonto del que os hablo. El hombre (en mi caso) que se dedica a romper mi felicidad del momento dando gritos mientras juega a las cartas con hombres ancianos, mientras les va ganando y soltando improperios, risas y gritos con una voz tan aguda que pareciera que llevase tres tallas menos de calzoncillos. ¡Lo consiguió! Consigue que mi espalda se ponga tiesa en el banco, que mis labios se frunzan, que cierre los ojos y me imagine como me acerco para darle una, dos, tres bofetadas o las que haga falta con tal de que cierre esa bocota de gorila.

5-) Y hablando de sentido común. ¿Vivís en un bajo? ¿A lo sumo en un primero? Personas que van caminando por la calle y se paran para hablar (a gritos) junto a una ventana ¿Habéis pensando alguna vez que a nadie le interesa vuestros problemas o delirios? ¡Que no! ¿Os gustaría que fuera una desconocida a vuestra casa y comenzase a contaros los problemas de su vida o como le ha ido el día? ¡Pues entonces no lo hagáis cuando os paréis junto a una ventana de un bajo! Debo de tener cara de Facebook y todos vienen a mi muro a hablarme como si me importara. ¡Que no! ¡Idos personas indecentes que no me dejais leer a gusto y tener que frenar cada dos por tres para atender a vuestras historias!

6-) Maldoque: Es una invocación griega para reunir tontos en círculos. Me voy a
dormir, si puedo; si no puedo, voy a despotricar contra los primogénitos de Egipto. (Como gustéis: Shakespeare)
Al parecer a mi me encanta hacer Maldoque cada vez que tengo ocasión ¿Por qué sino he de escribir este artículo? A ver, señores y señoras y que viven en un segundo piso para arriba. ¿Qué hacen a las tantas de la madrugada arrastrando muebles como cosacos? Como si el edificio estuviera en llamas, como si estuvierais persiguiendo a un caimán de 5 metros ¡Cómo si no tuvierais otra cosa mejor que hacer! La noche es para dormir, para recuperar las fuerzas del cansado cuerpo del trabajo. Por favor, tened un poco de sentido común y pensad un poco en los demás seres que habitan en el mismo bloque.


Son solo seis de los muchos casos que rondan a mi alrededor. Espero que pronto haya otro artículo y que muchos se puedan sentir identificados conmigo y por supuesto, compartir vuestros casos en la cajita de comentarios

4 feb 2017

Rebeca [Libro]



Creo que serán muchas las personas que conozcan al tan reputado director Alfred Hitchcock y sus grandiosas hazañas en el cine, pero muy pocos lo que sepan que en realidad, el acierto de su magia se debía a que el guión se lo facilitaban los libros. Era el Rey del misterio por saber recrear un ambiente que te tenía toda la película pegado con el culo al sofá y los ojos secos de no poder parpadear, pero no crear historias originales.

Rebeca fue una de sus creaciones, pero después de ver tantas veces la película, le que querido dar una oportunidad a Daphne du Maurier ¿qué no la conoces? Pues la que primero le dio vida a Rebeca y de paso a Los pájaros.

Rebeca (1938)
Autora: Daphne du Maurier



Argumento:
  Ella era dama de compañía de una Señora rica a la que no soportaba, pero en Montecarlo conoce al reciente viudo Señor de Winter y tras pasar con él algunas mañanas, él le propone matrimonio y ahora ella es la Señora de Winter y Señora de Manderley, pero su inocencia e inexperiencia en el manejo de grandes casas hace incrementar su complejo de inferioridad y con ello, la sombra de la difunta señora de Winter parece residir con ellos en la mansión. Su recuerdo está en todos sitios a donde va.



Me ha parecido una grandísima obra de arte. Extraño de reconocer para el S.XX, creo que es un siglo donde quedan los últimos retazos de las buenas obras, lo que se define hoy como Clásico moderno  ya que este siglo me parece un autentico %¬&@··## en cuanto a cine, literatura y demás…

Creo tener la sensación de que este libro me ha causado la misma impresión de Matar a un Ruiseñor, pero no por las mismas acusaciones. Rebeca me ha causado el impacto de esta muchacha que se convierte en la Sra. De Winter, la nueva Señora de Manderley. Su forma de pensar, de actuar, de ver las cosas… creo que me sentido muy identificada, creo que si yo fuera ella, actuaría de la misma forma, iría penetrando en la obsesión que ella tuvo. Aquella febril fascinación por todo lo que Rebeca tocó, pensó… cada vez que miraba a su marido era como sufrir una apoplejía.
Pese a su irremediable tiempo de maduración por el daño causado, creo que al final del libro, sigue siendo en el fondo una niña y se comporta un poco todavía como la antigua muchacha que era. Os daréis cuenta de que es, una protagonista sin nombre, porque aquí solo cabe destacar ese nombre, donde la R es más grande que ninguna otra. Inevitable contraste entre ésta y la nueva Señora de Manderley.
 
El libro está entrañablemente bien escrito, no se deja nada por decirte, a través de los ojos de la protagonista lo observamos todo con sumo cuidado, su inocencia para con Ben a veces es para darle de bofetadas, pero por otro lado… es un dolor menos que tuvo que sufrir.

La Sra. Danvers… creo que me ha intimidado más en el libro que en la adaptación, a mí por mi parte de me ha dado más temor y la he aborrecido mucho, hasta el final y todo lo que ello conlleva. Supongo que discreparán conmigo todos los que digan que en la película da más terror, bueno, yo sinceramente he disfrutado mucho más de la novela en todos los aspectos. No me condenen.

He disfrutado mucho de la novela, de todos los giros finales en su totalidad, porque recordaba unos retazos de guión en mi cabeza después de ver la adaptación hace mucho. Ha cambiado hasta mi percepción de la historia y ha sido como no saber nada, porque las sorpresas que me llevado al final del libro han sido maravillosas. Menudos giros de guión, vaya sorpresas, a todos se nos quedaron la boca desencajada, sí sí, a mí y a los protagonistas.

Una atmósfera inquietante que lo envuelve todo, misterio, terror psicológico y un poco de romance en una medida nada empalagosa, solo necesario para la trama, sin duda. Una Inglaterra de los años 30 con todos sus convencionalismos que trata de la aplastante presencia de la que ya no está, pero que hace sombra a todos, que lo quiere todo y a todos bajo sus pies. Rebeca.





29 ene 2017

Cranford [Libro]


Cranford (1851-1853)
Autora: Elizabeth Gaskell
Número de páginas: 210       
Género: Costumbrista


Argumento:



A través de las solteras de este pueblo llamado Cranford, asistimos a los pequeños y grandes acontecimientos de los habitantes del pueblo. Gracias a estos acontecimientos, nos pueden enseñar el paisaje, la comunidad, la ambientación, cultura, costumbres, normas sociales… Es todo un retrato lleno de amor, humor, afecto, que con el telón de fondo de la revolución industrial nos muestra también los cambios que desean involucrarse en la sociedad.


Elizabeth Gaskell se remonta a los años de su infancia, en el pueblo de Knutsford y a los personajes que se convertirán en las protagonistas de esta deliciosa novelita de tan cortas páginas. Novela que parece estar siempre a la sombra de la gran obra Norte y Sur, pero que no tiene ningún desperdicio. Yo ve la miniserie de la BBC y estuve tan perdidamente enamorada de estas mujeres y sus formas de pensar y comportarse que, no ha podido ser hasta este momento en el que he podido leerme el libro. Como siempre, felicidades a la cadena que ha sabido hacer una bonita adaptación.

Nos encontramos en Cranford, en los primeros años del reinado de la Reina Victoria (Qué grandísima reina) y cuando la revolución industrial estaba intentando hacerse un lugar. Resulta que en este pacífico pueblo de Cranford, la buena sociedad está formada casi exclusivamente por mujeres, solteras además, con mucho tiempo libro para especular, chismorrerar, idear, planear, cuchichear, hablar por los codos, aconsejar… pero también para preocuparse las unas por las otras con el mayor afecto posible.

La narradora es Mary Smith y será a través de sus ojos que vamos a enterarnos de todas las cosas que pasan en Cranford. Multitud de historias de los habitantes del pueblo que a vista general, forman una sola historia Historias muchas veces disparatadas o extravagantes. Pero para nosotros, los lectores, nuestras protagonistas serán las hermanas Jenkyns, Matilda (Matty) y Deborah, pero en especial y sobretodo, Matty. La querida Matty, tan dulce, encantadora, siempre intentando hacer las cosas del modo más correcto. Sensible y tierna con todos. Pero dentro del viaje conoceremos a la Señora Pole , la Señora Jamieson, la Señora Forrester y otras con las que nos reiremos, nos hará enternecer e incluso alguna lagrimita se nos podría escapar. A veces el aburrimiento (o las ganas de hacer algo) pueden ser tan apremiantes que alguien quiera coserle un jersey a su vaca… para que no pase frío… por ejemplo…

La ingenuidad de estas protagonistas te hará reír, con sus historias presentadas bajo una capa de fina ironía (tan típico en las novelas británicas) Elizabeth rememora su infancia con cariño, pero también con una visión crítica de la vida pueblerina en la que se crió y educó durante años.

Los hombres de los pueblos, cuando tenían ya una edad, se marchaban a las grandes ciudades a trabajar, se enrolaban en la marina o lo que fuera necesario para no quedarse en el pueblo, pues eso solo lo hacían los de una casta inferior, hasta el médico estaba mal visto verse con él y solo el vicario estaba exento. De ahí que la campiña inglesa de esta novela esté compuesta básicamente de mujeres. Todas con un nivel de vida medio, lo suficiente para sobrevivir y ahorrar un poco, pero no lo suficiente como para ir de forma lujosa, así pues, todas intentan disimular esa falta de un modo u otro entre ellas, para justificarse del por qué no llevan vestidos de seda. Porque en un pueblo, las apariencias son fundamentales,

Elizabeth Gaskell emplea un uso del lenguaje sencillo que, para el año en que se publicó, no se hace nada pesada. Entiéndase en el contexto histórico, no vamos a ver aquí reflejada, por muy sencilla que sea, una narrativa del tipo actual. Es amena, cada capítulo una historia, atrapa al lector. Es uno de esos clásicos que a día de hoy no lo podrías mirar y pensar: “Seguro que esto lo entendía la gente de antaño, pero yo hoy no lo entiendo y me aburre”. No, eso no te pasará con Cranford.


Charles Dickens fue el impulsor de esta novela. Incitó a su amiga Gaskell a que se animara a escribir sobre el pueblo de su infancia y por eso ella le otorgó unas líneas en su libro para nombrarlo. Así pues, se desarrolló en entregas periódicas del Household Words (muy típico de la época) que comenzaron en 1851 y acabaron en 1853, que fue cuando finalmente se editó en un solo libro, por cierto, revista que era dirigida por Dickens y bueno, quién mejor que Dickens para recomendarte este pedazo de obra. ¡Manos a la obra, chicos!






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